lunes, 16 de julio de 2018



World Picnic los espera en el Centro Comercial Viva.¡Espacio didáctico recreativo para los niños(as) ! ¡World Picnic abre todos los días de 10 a.m. -- 9 p.m., en el Centro Comercial Viva en Barranquilla, segundo piso, frente a PepeGanga!

viernes, 6 de julio de 2018





Palabras en el matrimonio de Cinthya y Omar

¡Buenas tardes, familiares y amigos(as)!

Estimada hija, estimado yerno:

Hoy 5 de julio de 2018, cuando ustedes unen sus vidas por el lazo matrimonial civil, quiero instarlos a caminar juntos y asidos de las manos por el sendero de la felicidad. Si por algunas circunstancias, tropiezan, sepan levantarse en el acto, para que comprendan que el dolor no tiene límites ni fundamentos sino que es un giro inesperado de la cabeza hacia el vacío para convertirse en tan corto tiempo, en heredero aspirante de mejores días, es decir, en una pista de esperanzas, para que puedan de paso, mezclarse de nuevo en la batalla de la vida, eso sí, sin rendirse siquiera ante la evidencia de ese desierto terrenal que a plena luz responde por todos nosotros. ¡Qué sean como los dos colibríes que se besan en el aire sin llegar a fracturarlo a pesar de que a la caza de lunas no se les escapa la noche cuando el frío arropa la vigilia!

Omar, quiero manifestarte con la seriedad que me caracteriza que hoy te llevas una parte excepcional de mi vida, una muchacha emprendedora que no solo marca un punto de inflexión en su calzada, sino también en la mía. Por situaciones de la vida, Cynthia se ha criado siempre conmigo desde que nació, por lo que nuestra relación de padre e hija se ha desarrollado de una manera más intrínseca de que la que suele darse en otras familias, al menos hasta donde yo tengo conocimiento.

Imposible por ejemplo, no mencionar en estos instantes, cuando a sus escasos 5 meses de nacida, sus hermosos ojos negros se adormecían mientras le musitaba en sus oídos: “A la nanita nana, nanita nana, nanita ea, mi Jesús tiene sueño, bendito sea, bendito sea”, la tradicional canción de cuna, en los hilos de una noche decembrina. Vivo está el recuerdo cuando a sus 5 años le dio varicela, y ella en su inocencia me besaba en la mejilla y me abrazaba para que a mí también se me pegara, diciéndome: ¡No la quite, no la quite!..., mientras su mamá Myriam Charife se moría de la risa. Y por supuesto, vivos también están los momentos, cuando mi hermano, el médico Nelson Mejía, asesinado vilmente por la espalda cuando fungía como alcalde de Santo Tomás, el 29 de abril de 2004, frente a las instalaciones del DAS, en Barranquilla, en una ocasión me dijo que si una de mis hijas de las que vivían en el Concorde de Malambo: Jerime o Cinthya se le podían medir a vender ciruelas en plena puerta de la casa o en el colegio, porque en su finca la Juntera, la cosecha se estaba desaprovechando. Les comento que Cinthya me asintió con la cabeza sin ningún recato que ella lo haría. Desde ahí, la visioné como una chica de armas tomar para los negocios. Hoy tiene una microempresa World Picnic que viene abriendo surcos en la ciudad de Barranquilla y el departamento del Atlántico con lujo de competencia. En fin, hay muchas imágenes almacenadas en lo más profundo de mi alma acerca de mi hija Cinthya que podrían ser contadas y plasmadas en un libro de aquellas horas compartidas por ejemplo en una habitación del Concorde, de Ciudad del sol o del Tabor donde hemos vivido. Y para terminar, no puedo echar al olvido tampoco, las cartas que me escribe a mi correo cada vez que cumplo años de vida, siempre tan finas, plenas de amor como una prueba de que a veces, entre los seres humanos, en este caso: padre e hija, la poesía puede causar quimeras imborrables aunque el tiempo pase.

¡Omar, por favor, hoy delante de estas egregias personalidades, te pido en grado sumo y en nombre de tu padre, Marcos Coll Tesillo, único astro del fútbol en hacer un gol olímpico en un campeonato mundial, que quieras, respetes a mi Cinthya para el bien del consorcio familiar! Como su progenitor, debo decir ante ustedes que, caminar junto a ella llevándola cogida ahora de su brazo hacia el que será su esposo por el resto de sus vidas, es un gran honor para mí y por eso estoy emocionado hasta los tuétanos.

Cinthya, hija consentida, te llevas a un gran ser humano, joven, guapo, e inteligente que estoy completamente seguro te dará a lo mejor, lo que yo no he sabido darte por algunos entornos. Por todo eso, mi apreciado Omar, y por el incondicional amor que has manifestado hacia mi hija desde el primer día que la conociste, te estaré perpetuamente agradecido. ¡Te entrego a mi hija Cinthya, mi apreciado Omar! Y recuerda que la mujer es donde termina el hombre y en este caso, Cinthya es tu esposa, pero seguirá siendo mi hija. ¡Qué el Todopoderoso los acompañe en este lazo matrimonial civil desde hoy y siempre al lado de los hijos(as) que deseen tener y que brille en cada uno de sus ojos el arcoíris de la felicidad!

Por el cumplimiento de este deseo les pido a todos ustedes, familiares y amigos(as), que brindemos por esta pareja.

Tito Mejía Sarmiento, filólogo, locutor y poeta de Colombia.

Barranquilla, Movich Buró 51 B., 5 de julio de 2018.







viernes, 8 de junio de 2018







Cada vez que dejo a Valledupar, seco lágrimas de despedida
Por Tito Mejía Sarmiento

Con sobrada razón e inmensa alegría, cada vez que le pregunto por Valledupar, al gran colega periodista, escritor y relator deportivo, Andrés Salcedo González me canturrea con su educada voz, la primera estrofa de la canción que le compuso y que convirtiera en un clásico de la música tropical, el artista de Juan Piña: “Valledupar, edénico lugar que brilla bajo el cielo de la tierra mía. El corazón no puede soportar el tremendo dolor que da tu lejanía. Valledupar, el corazón confía a tus paisajes volver algún día. Valledupar coqueta y vanidosa. Yo volveré para cortar tus rosas”.

Y yo también, volví, después de 15 años, el 2 de junio de 2017, a raíz de una invitación que me hiciera el reconocido locutor de la Reina Estéreo en Barranquilla, Ricardo Peñaloza, con motivo del lanzamiento del nuevo trabajado discográfico del artista de música vallenata, Silvestre Dangond, quien entre otras cosas, demostró su excelente calidad interpretativa y carisma por más de dos horas en el escenario del parque de la Vallenata, que lo convierten sin discusión actualmente, y sin ánimo de herir susceptibilidades, en el mejor exponente de este género musical.

Quiero manifestar que ya antes había estado trabajando en la ciudad de los Santos Reyes, entre 1977 y 1985, como docente de Filología e Idiomas, en reconocidas instituciones (Instpecam, Loperena, Liceo Bolívar, Santa fe, Alfonso López) y locutor en Radio Reloj y la desaparecida Ondas de Macondo.
Después volví en 2005, ansiosamente para gozarme en pleno el Festival Vallenato que ganara Juan José Granados, y lo hago cada vez que quiero porque la belleza de la tierra del Cacique Upar siempre tiene una gran valía. El que llega allá necesita de un inmenso silencio como una especie de espejo vacío para que lo cope toda palabra bien adjetivada.

Valledupar es una ciudad muy atractiva, dinámica, bien planificada con unos paradisíacos lugares donde el turista no se cansa de escoger y, lo único quizás que permanece quieto es el inmenso calor que hace las 24 horas, por la escasa oscilación térmica anual. En esa geografía nacional, usted está a salvo por la hospitalidad de sus habitantes. La mujer vallenata, por ejemplo, ama tanto con el corazón que el grifo gotea constantemente aunque permanezca cerrado, mientras se respira una melancólica canción de ausencias atiborrada de misterios o por el delirio de los estados de ánimos en el sentido más preciso de las cosas.

Cada vez que dejo al Valle seco lágrimas de despedida, por eso regresaré lo más pronto posible, porque parodiando al maestro, Andrés Salcedo González, mi corazón no puede soportar el tremendo dolor que da su lejanía”. Pregúntenle al sociólogo Pedro Conrado, a su hijo Roberto, a mi hijo menor Ralson Mejía Berdugo, compañeros de esta aventura quienes al unísono manifestaron que Valledupar es la más alegre manifestación de lo sucesivo. ¡Si no ha ido a Valledupar, hágalo hoy mismo, allí los deseos se cristalizan!

jueves, 10 de mayo de 2018


Dirceu Darío Carrillo Caballero

El alma de la mayoría de los moradores de la Urbanización Universal, Primera Etapa de Barranquilla, está inmensamente dolida por el lamentable fallecimiento de Dirceu Darío Carrillo Caballero, ocurrido en la mañana del miércoles 9 de mayo de 2018, en la vía que conduce a Palomino, Guajira.
Sabemos que todos tenemos que morir, solo que algunas veces puede ser más triste, más pronto como en el caso de este joven tecnólogo de profesión egresado del Sena, Barranquilla e Itsa de Soledad.

No quiero imaginarme como estará su padre, Humberto Carrillo o qué pensará su progenitora Martha Caballero, en estos momentos que sin lugar a dudas se eternizarán de padecimiento a partir de hoy. Enseguida me acuerdo del escritor y neurólogo Austriaco  Sigmund Freud, en la carta a Luis Binswanger, psiquiatra Suizo, escrita a raíz de la muerte de un hijo de éste, dice: “Sabemos que el agudo dolor que sentimos después de una pérdida semejante llegará a su fin, pero permaneceremos inconsolables y nunca encontraremos un sustituto”. Todo eso, porque la muerte transporta a los familiares a una crisis transcendental profunda que solo será superada con los hermosos recuerdos y emociones de Dirceu.
Por ejemplo, de mi mente jamás se  borrará, cuando él llegaba a mi residencia casi todas las noches para  que le explicara un trabajo de Inglés y yo le “mamaba gallo” cuando pronunciaba ciertas oraciones con su voz casi siempre velada de gruñidos. 

Tampoco olvidaré, cuando me decía que lo llevara a los estudios de Tropicana Estéreo, para ver en directo cómo yo  hacía el programa “El Concierto de la Salsa”, en el horario de seis a nueve de la noche de lunes a viernes. Dirceu, sin temor a equivocarme, era uno de los jóvenes en Colombia, que más conocimientos tenía del género Salsa, amén de una voluminosa discoteca  que cuidaba con sumo recelo.

Y también, en este banco de recuerdos, vivo está Dirceu, motivando anualmente los campeonatos de béisbol y fútbol inter barrios, en varias categorías, siempre mostrando su inimitable humildad acompañada de su infinita sonrisa. Yo siempre le decía que él era el dueño del corazón del barrio, porque siempre aparecía sonriendo en las fotografías.

¡Hasta siempre adolescente amigo, que una parte tuya quedará cautiva para siempre en nuestros corazones y jamás la deformará el olvido!
Un abrazo solidario, en nombre de los moradores de nuestra Urbanización, a todos sus familiares.
Tito Mejía Sarmiento, docente, locutor, poeta (Colombia).



domingo, 22 de abril de 2018

Petro, el fenómeno político del momento en Colombia


Petro, el fenómeno político del momento en Colombia
Por Tito Mejía Sarmiento
He oficiado en más de tres ocasiones en calidad de maestro de ceremonias, en algunas plazas del Caribe Colombiano donde se ha presentado el aspirante a la presidencia de Colombia, Gustavo Petro Urrego y, el lleno sin hiperbolizar, ha sido impresionante, amén de la admiración y respeto que se le está profesando, lo que hace pensar que será el próximo presidente de Colombia.
Personas de todas las edades y diferentes  estratos sociales permanecen por más de siete horas escuchando las propuestas del candidato de Colombia Humana.
Petro pretende cambiar para el bien de todos (as)  el modelo extractivista y de retirar modelos económicos sustentados en la extracción de petróleo y carbón, para cambiarla por políticas agrícolas. Además, el fortalecimiento de lo público lo sustenta en la organización de la institucionalidad por medio de la educación pública, y la descentralización burocrática.
El candidato nacido en Ciénaga de Oro, Córdoba, Gustavo Petro, insiste en que pondrá en marcha las reformas para alcanzar una paz definitiva con equidad y libertad, reduciendo las distintas formas de desigualdad y de discriminación social. Para ello, implementará un nuevo pacto social y político, con amplia participación de todos los sectores, para superar definitivamente la guerra, para edificar una justicia autónoma y al alcance de la gente, para vencer la corrupción y procurar el buen vivir de los ciudadanos(as).
El candidato que se ha convertido en el fenómeno político en nuestro país, dice que implementará cambios profundos en el modelo económico, a fin de enfrentar la crisis ambiental. Dinamizará la economía mediante el fortalecimiento de la agricultura, la reindustrialización de sectores estratégicos, la transición hacia energías sustentables y la generación de cambio tecnológico. Petro arguye que es urgente superar el extractivismo que, acompañado de la tercerización de los sectores financiero, de transporte y de servicios, ha llevado al deterioro del aparato productivo, industrial y agropecuario nacional, provocando devastación ambiental, pobreza e inequidad".
Petro ha insistido en que hará de nuestro país un territorio socialmente justo, ambientalmente sano, sustentablemente productivo, con una población que confía en sus instituciones y participa efectivamente en el fortalecimiento de la democracia y de lo público. Su gobierno, entre otras cosas, se orientará hacia la garantía plena de derechos y hacia el reconocimiento de nuestra diversidad poblacional, social y cultural. En esa vía, Gustavo Petro garantizará el derecho fundamental a la salud de manera universal y equitativa y a la educación de calidad, pluralista, universal y gratuita.
Petro sigue llenando plazas, lo que lo convierte en el fenómeno político del momento en Colombia, y por supuesto en el más seguro presidente de los Colombianos.

miércoles, 11 de abril de 2018




Hoy miércoles 11 de abril de 2018, cumple siete años de haber fallecido, mi padre César Eurípides Mejía Pizarro a la edad de 93.

Me parece aún verlo sentado en la silla de ruedas, diciéndome: ¡Me voy a morir sin saber quién mató a mi hijo Nelson Ricardo!

Mi hermoso viejo tenía una lucidez extraordinaria hasta en los últimos segundos de su vida! ¡Por algo hablaba tres (3) idiomas y leía todo tipo de novelas!

Además, lo recuerdo sentado bajo la sombra del perfumado tamarindo en el patio de la vieja casa del pueblo, al lado de mi madre Eloina, también fallecida en abril, tratando de jugar múltiple veces a cautivar un beso hasta cuando el último rescoldo de la destartalada hornilla se esfumara con el alba.

Creo verlo, reseñando en su libreta de apuntes con un agrado superlativo sobre el zarandeo del tiempo, el primer aguacero de cada año.

Vivo está el recuerdo en mi mente, cuando se paraba frente al espejo para peinarse y verse así mismo su abultada e infinita plateada cabellera.

Prohibido olvidar los instantes cuando mi viejo querido trataba de dormir a uno de sus nietos en sus piernas, silbando la famosa canción “El chupaflor” de Alejandro Durán, al filo de una encrespada madrugada de octubre.

A veces, viejo amado, sueño otra vez con ser el niño que tú mandabas a regar casi todas las tardes a las cinco en punto, el jardín para ver crecer el carnaval de mariposas en derredor de una flor abierta, cuya bondad nunca se extinguía ni con la tersa mirada de la noche.

Ahora más que nunca sé que en medio de los recuerdos emergen los días desde aquellos ojos negros bien tuyos para los míos, y tu cara me parece ser el espejo que reconoce la mía, amado viejo.

¡Si tú supieras cuánta falta me haces, padre mío!

Tito Mejía Sarmiento

jueves, 8 de marzo de 2018

¡Maldito Alzhéimer, aléjate ya de mi familia, por favor!


¡Maldito Alzhéimer, aléjate ya de mi familia, por favor!
Por Tito Mejía Sarmiento
Desde hace más de tres décadas esta degenerativa enfermedad ha golpeado y llevado a la tumba a más de 15 miembros de mi familia tanto paternal como maternal y lo más sorprendente, es que todavía no quiere desprenderse de nuestro seno familiar. ¡Lo sigue succionando cuan láctico es!
El más reciente caso es el de mi tío Néstor Mejía Pizarro, un hombre ilustrado en toda la extensión de la palabra: ingeniero forestal, abogado, políglota y  escritor, quien en una de esas noches de diciembre del año  2017, se acostó leyendo un libro, cuyo título sus hijos e hijas no quieren recordar y al día siguiente, se levantó bajo un carnaval de sonrisas que hasta ahora no ha podido domar ningún especialista en Neurología... Mi tío Néstor permanece obnubilado por el Alzhéimer, sonriéndole a su nueva forma de vida. Otro caso es el de mi hermana Bertha Mejía Sarmiento, quien desde hace año y medio se baña en el piélago de este, hasta ahora incurable padecimiento.
En estas noches de frío que rila el alma, te manifiesto, maldito Alzhéimer, que conmigo sí te vas a joder porque mis neuronas están fortalecidas no por la raíz de mi madre, quien también atontaste y mataste sino por la de mi padre César Eurípides Mejía Pizarro, quien vivió 96 años con una lucidez superlativa envidiable.
Sin embargo, escarbo el viento en el boscaje de las sábanas como una fracción del enigma en el pendulante cielo agazapado de mi memoria, y te digo con vehemencia que te alejes de mi familia.
Soy uno de los  sobrevivientes al que no va a hacer fácil tocar a su puerta, me cuido,  pero como es lógico sigo con mis miedos aglutinados en esta espaciosa  jungla de la memoria que devora. ¡Vete maldito Alzhéimer!, que aunque gima en el aire el profundo dolor de los misterios, un familiar arrodillado en casa, no dejará de hacer sus jaculatorias al cielo para que cese tu acoso de fuego, fuego que arde en medio de la lerda ansiedad encarcelada de  silencios, mientras la luna hace su paseo desprevenida sin verbalizar una frase.
¡Aléjate ya, te lo ruego mientras llenamos el vacío de las palabras olvidadas!
Vete ya, porque el tiempo al fin y al cabo no borrará las huellas de los nuestros, aunque surquen las horas y concibamos un dolor diferente al de los  Griegos, quienes con su último muerto bañaban  en las profundidades del Lethe,  uno de los cinco ríos del mundo subterráneo,  para olvidar todos los recuerdos terrenales y, en donde las palabras se tejían sobre las propias cenizas, mientras los trastos de la aurora  se insinuaban  como una esfera extrañada de la realidad mitológica.

¡Aléjate, aléjate ya, maldito Alzhéimer de mi familia!

° El Alzheimer (al-SAI-mer) es una enfermedad cerebral que causa problemas con la memoria, la forma de pensar y el carácter o la manera de comportarse. Esta enfermedad no es una forma normal del envejecimiento.
El Alzheimer es la forma más común de la demencia. Demencia es un término general para describir la pérdida de memoria y de otras habilidades intelectuales y es tan severa que interfiere con la vida cotidiana del individuo. El Alzheimer representa del 60 al 80 por ciento de los casos de la demencia.