martes, 20 de abril de 2010

miércoles, 11 de noviembre de 2009

DOS POEMAS INÉDITOS DE TITO MEJIA SARMIENTO

LA MUJER DEL MARINERO


“Amo el amor de los marineros que besan y se van. Dejan una promesa, no vuelven nunca más”.

Pablo Neruda


Desde hace tres años, los sábados por la tarde, Cleo, la mujer del marinero, va al puerto con toda la paciencia del caso por si llegan noticias de su amado, aquel mulato de ojos negros que después de cada jornada, la hacía derretir con los impulsos posesos de su filoso arpón mientras ella maullaba, maullaba como gata salvaje para calmar su sed de amor hasta las primeras horas de la madrugada, y luego, quedaba como mansa gaviota entre sus gruesos brazos de marinero encendido, dormida más allá de las estrellas naufragadas de Itaca. Hoy, sobre las latitudes de su memoria, se funden océanos de ansiedad que se bifurcan en los planetas de su cuerpo, cuando las sirenas convocan otro puerto con su rumor de agua y los farallones recortan la sed de tanta espera.



EN ESA HAMACA COLOR CAFÉ
“No importa que las luces queden encendidas, ya no somos visibles”
Abilio Estévez


En esa hamaca color café,
la amé tantas veces
que llegué a creer que nuestra relación jamás se acabaría.
Los orgasmos estaban a la orden del día
en ese tálamo hirviente de aventuras
donde nos deslizábamos fácilmente
con el tono izado de cada pretensión en un vuelo sin alas.
En esa hamaca color café,
besé con calma y complicidad sus labios inéditos
y de la línea gruesa de su virgen sombra,
me adueñé definitivamente en aquel verano abisal y callado del 97.
En esa hamaca color café,
me volvió loco, la mujer
que un sin número de veces me decía
que yo solo existía para su cuerpo.
Pero todo es memoria, piel de mi propio presente,
especie de sosiego
o el mismo sol que nutre mis días
en las ruinas ancestrales
que logran cruzarse en la perdurable soledad del espacio.
En esa hamaca color café
que cuelga en las trenzas del viejo olivo,
columpio hoy el misterio de los sueños para siempre.

TITO MEJIA SARMIENTO

miércoles, 14 de octubre de 2009

POETA ANTE EL ESPEJO

EL POETA ANTE EL ESPEJO
-Yo también amé
a una mujer ante el espejo-,
me dijo un día el poeta.
-Y sentí, sin decir mentiras,
que me transformé de paso en un hombre
que jugó a descubrir la vida
para que jamás lo atraparan.

Ante el espejo,
el seno de la mujer que amé
se hizo más donativo, más ardiente,
su ofrenda más abierta,
y ese acto definitivamente
enloqueció entonces
a mi musa de fuego que atravesó
su musgo enrojecido
a una cuarta de su ombligo,
y emanó con fuerza en sus adentros,
su color turgente
mientras yo, callado muy callado,
seguía contemplando mis propios ojos
ante el espejo,
sus parpadeos de corzas,
y la felicidad perlada que iluminaba para ambos
mientras ella,
se hacía primavera en mis labios cautivamente -.
TITO MEJIA SARMIENTO

NUEVOS POEMAS ERÓTICOS DE TITO MEJIA SARMIENTO

Hoy cumple 66 años la soledad

“A todas las meretrices del mundo que lo dieron todo,
y jubilación no tuvieron”
T.M.S.
Esa mujer que ves ahora,expectativa fue de una épocadonde anidaba la alegría,
corporal instante de materia encendida.Tan supremamente hermosa era,que muchos quedábamos atrapados
en su devorante lecho,
mientras la historia pasaba por nosotros
como toda una soberana .Esa mujer que ves ahora,
fue la meretriz lujosa de la comarca,arrogante a veces,
círculo vicioso
al momento del cobro.

Esa mujer que ves,
silueta etérea,
cascada sin agua,
y que le han crecido arrugas
en los labios más nobles,
le conozco bien,
bregó con los agravios y pecados,y de paso, se lavó las manos en silencioen el barranco azul de sus pupilas.

Esa mujer,
le conozco bien,
ahora, recorre las calles del silencio
en busca quizás,
del milagroso cristal de Murano,
que le haga redimir las ansias
que los milenios le han cerrado,
y hoy vaga como puta,
sin amor,
sin nada,
alimentada de una soledad terminalbajo un turbado bostezo de inquietud.

TITO MEJIA SARMIENTO

MAGIA
Tengo la vara
que me abre el camino
donde empieza tu desorden
de hembra sedienta y repetible.
Allí, donde todo lo dinamitas
con exactitud y de acuerdo a las circunstancias
cuando se viene la noche
o cuando la brisa se detiene para lavar su manto,
indagando de paso
los motivos de los orgasmos infinitos
y después encantada me dices “alabado seas, amor”
hasta cuando te quedas dormida
en el sueño más profundo de todos los deseos,
y yo me quedo entonces,
pensando en la magia que siempre te hechiza
y que de cualquier manera,
de ella te dejas arrastrarcon la misma fascinación de mi propia fantasía.
TITO MEJIA SARMIENTO









CONCUBINA


Con una cuerdame ató a la cabecera de la cama
mientras caía una pertinaz lluvia
aquel cinco de septiembre
del año 2004 en los extramuros de la ciudad.
Con la sed del esclavo encubridor
me dejé arrastrar
por sus ansias de mujer felina.Inundó primero,
con toda la fuerza de su boca,mi perpleja daga,
que se endurecía eclipsada
en cada arremetida
por el giratorio cursor
en la proa de sus gruesos labios.

Noté enseguida con suma facilidad,
que la felicidad cabía en sus ojos
cuando yo succionaba incómodamente
como animal atrapado en su red,
la sombra de sus orondos senos
que parecían explotar
anulando la esencia de las cosas sacras,
y que hasta ese momento habíamos conservado.

No pasaron veinte minutos,
cuando hizo derramar mi simiente
sobre la hermosura de su cara,
que ahora daba la impresión
de una muñeca vestida de nieve.

Le pedía que me soltara,
que esto era cosa de dos,
pero hacía caso omiso,
argumentándome,
que se sentía como la concubina de un emperador,
y era precisamente eso: una concubina.
Entonces, abrió con los dedos
en toda su extensión,
el surco de su radiante y poblada noche,
y sin titubear, se metió en mí
hasta el sol de hoy,
desatando la más afanosa tormenta
que jamás dos cuerpos tendidos
en un área no proporcional
a sus confines
hayan experimentado,
para atarse en el mismo punto.

TITO MEJIA SARMIENTO









AFINIDAD


El serpentino ritmo
de tus caderas me acelera.
Mi sexo
se abisma más y más
en la adolescente isla de tu piel.
Entonces,
yo con el gemido de voraz amante,
diluvio una, diluvio dos, diluvio tres veces.
Y tú,
te quedas sin voz
al intentar pronunciar
mi nombre de fondo cómplice,
una, dos veces, también crecida,
en la acústica intemperie.
TITO MEJIA SARMIENTO









SEPTUAGENARIO

.
…Y la quietud clama por nacer
Dina Posada

-Levántate y anda
monstruo placentero-
le escuché decir
a aquella morena mujer
de casi dos metros de estatura,
quien sacada como de una caldera de Vulcano
daba vueltas completamente desnuda
por toda la alcoba, desesperada.
-Siento estar tratando de levantar
algo que a lo mejor
ya está al otro lado del abismo-
continuó diciendo,
aumentando su desconcierto
y el tono de su grave voz.
Ella, con lengua bajante insistía, insistía;
pero el tiempo con sus ataques
había roto las memorias
de aquel hombre
que ahora vestido de pudor y nostalgia,
velaba y callaba por su propia impotencia,
y además, creía tener ahora más miedo,
que la gente leyera
y releyera este poema donde
consta la verdad de su flaqueza,
a pesar de haberme pedido
que ocultara su identidad
por encima de toda perturbación.
Creo que, a estas alturas,
(diez años después)
ni el lienzo de preguntas que de la boca
(descarga carnal )
de aquella hermosa mujer salían,
ni el soplo alentador de Orión,
ni todo el psicoanálisis de Freud,
podrían sacar el temor encerrado
en aquel profeta que había perdido su realidad
entre tantas cuentas vencidas
y que hoy forman una dársena cada vez más profunda
cuando el amor se convierte en hembra.
TITO MEJIA SARMIENTO

martes, 15 de septiembre de 2009

Palabras el día del lanzamiento en LA CUEVA
EL TURPIAL NELSON MEJIA, NOVELA UNIVERSAL EN LAS CALLES ÍNTIMAS DE SANTO TOMAS

Por Tito Mejía Sarmiento

Manifiesto con toda sinceridad que leí en dos ocasiones la novela de Roberto Sarmiento Fontalvo. La primera vez, con los ojos del hermano y, confieso que me pareció buena. Después, con los ojos del crítico, poeta y me pareció excelentísima.

Esta novela-testimonio no es expresamente la segunda parte de otra que también circula en el imaginario colectivo de Santo Tomás, a pesar de que en ella implícitamente coinciden el personaje principal Nelson Mejía Sarmiento o mejor el turpial que, en esta oportunidad y con el mismo universo histórico de base, la gente de Marquetalia “aclama con un fervor que no tiene fronteras, corroborándose en ese entonces como el máximo líder del pueblo y cuya muerte llevó a sus habitantes a la ira y al acto irracional y turbulento de prenderle fuego a la casa de un opositor político y a la alcaldía, quemando de paso todos sus archivos que contenían la historia de la administración pública de la municipalidad”(página 64), sino la novela protesta para llamarla de alguna manera que se mueve entre dos bandos totalmente opuestos para conseguir un propósito en una sociedad anestesiada.

Magistralmente, y como si se tratara de un narrador experimentado, Roberto Sarmiento Fontalvo, nos presenta una novela con una inspiración basada en múltiples modelos, unos más próximos a la realidad con visiones rigurosas, frente a otras que se basan en fórmulas estereotipadas, y lo hace justamente, para no caer en el payasísimo papel de la realidad del cual Milan Kundera muchas veces nos previno.
Es decir, el narrador trata con una dinámica y alcance bien serios, a todos sus personajes con que la vida les actuó, y les actúa porque muchos de ellos como es el caso de doña Rosario, don Juventino, Emeregilda, entre otros, aún sobreviven en un piélago de ficción llamado Realismo, con sus propias experiencias contundentes a cuesta, y con el síndrome de no poder atestiguar jamás que algo grave sucedió (el asesinato del turpial NELSON MEJIA), tal como lo registra la conciencia histórica de la novela, amén de la intimidación de la identidad de uno mismo y de los otros en un país donde la violencia es un acto consuetudinario a toda prueba, lo que los entendidos denominan como una utopía de la infracción.

Luego de estos referentes, puedo añadir que en la narrativa de Sarmiento Fontalvo confluye alquímicamente el tema erótico: “Revisó los interiores con extremado pudor y los sintió húmedos por el fuerte calor.Luego sonrió con satisfacción al ver su cuerpo esbelto que seguramente habría seducido y encantado con locura a NELSON”… (Páginas 143, 144, 145,146).
Por otra parte, mana el punto de vista del autor sobre el discurso, se da la focalización en el asunto. El tiempo narrativo se inmiscuye con la confabulación. Es decir, el estilo de Roberto Sarmiento va alcanzando “un corpus” que lo va identificando, aunque claro, lo del estilo es paulatino, pero él sabe marcar una distancia con lo que es un estreno y lo que es la prudencia plasmada del arte de narrar:”El turpial salió volando por encima de los árboles, bajo aquel cielo azul, sin saber que un día iba a regresar al sepelio de su amo liberador, asesinado salvajemente, quien no tuvo tiempo de decirles adiós a sus amigos porque la prisa del tiempo fue más rápida que sus deseos”.(página 21).

Esta novela, es un viaje puramente nostálgico con características universales a través de las calles íntimas de Santo Tomás, donde el autor no solamente quiere llamar la atención sobre unos hechos luctuosos que encierran una gran verdad. VERDAD en mayúsculas que a estas alturas cinco años después del vil asesinato del galeno Nelson Mejía Sarmiento, resulta ser más escurridiza a la hora de puntualizarla, y estrangulada a su vez, por el tsunami de la impunidad que tanto daño le hace a la gente de bien sino que pretende además, incitar a los lectores a encumbrarse por encima de su propia reserva para contemplar “su alter ego”, más allá del tiempo y la distancia.

Con esta prosa límpida y estupenda, Roberto Sarmiento Fontalvo marca el itinerario temporal entre Ramón Molinares Sarmiento, Pedro Conrado Cúdriz, Aurelio Pizarro Charris, Julio César Lara Orozco, Tatiana Guardiola, Mario Molinares Sarmiento para hablar de los contemporáneos y los narradores anteriores de la patria chica como Manuel Eusebio Salcedo, Ricardo Pizarro, Paris Carlos Mejía Pizarro que hay que leer imperativamente bajo circunstancias alternas.Como corolario, agradezco en nombre de mis padres, esposa, hijos, hermanos y demás familiares del medico Nelson Mejía Sarmiento o el turpial Nelson Mejía, personaje principal de esta novela, el interés del autor para que futuras generaciones conozcan la dimensión de un hombre que entregó su propia vida por amor a una tierra que lo vio nacer, crecer, y lo más importante creo yo, para que su nombre se haga infinito en las distancias.

Eterna gratitud entonces, con el nuevo escritor que acaba de parir nuestra querida tierra tomasina: Roberto Sarmiento Fontalvo y, os invito a comprar su libro que resalta lo que en vida fue Nelson Mejía, quien entre otras cosas se encuentra en la parte trasera de este recinto. ¡No volteen que no está ahí! ¡Está en cada uno de nuestros corazones!
¡Gracias por su atención!
Barranquilla, 12 de septiembre de 2009

viernes, 21 de agosto de 2009

Poeróticos de TITO MEJIA SARMIENTO


BESTIA

¿Dónde está esa bestia
que guardabas celosamente
entre tus piernas?
Esa bestia preparada para el ataque, siempre.
La misma que devoraba todo
sin detener el minutero.

Ya no oigo su rugido
en la cima del sesenta y nueve,o es que acaso no quiere
dar la cara sin maquillajes
en el choque de besos.
¿Dónde está esa bestia
que se tragaba desesperadamente
la diadema de mi alentado sexo,
y que por la ondulación de su propia boca,
hacía derramar por los siglos de los siglos,
su pródigo banquete de espumas?

¿Dónde está esa bestia, pregunto
por enésima vez
mientras la noche cae sobre la imprecación de mi yo
como estampida inesperada?

¿Dónde está esa bestia,
su danza,
olor de hembra,
goce tuyo,
remedio mío, dónde?
¿Quién cruzará su piel
en el amanecer de sus felinos ojos?
¿Quién espiará el final de su espalda donde el amor
hunde sus zarpas?

¿O quién aullará eligiendo
en sus imantados deseos
de humillación eterna lo que resta de nosotros?

Bestia que engulle otras bestias
invitadas en la cama.
¿Dónde está, dónde?.

TITO MEJIA SARMIENTO


ESCALADAS
“Para subir al cielo se necesita una escalera grande…”
La Bamba - Nana Mouskouri
Para subir a tu alcoba
se necesita una escalera grande.
Vives
en lo más alto de una colina
y hasta allá llego,
lunes, miércoles y viernes,
incómodo,
sin adargas,
e igual a Sísifo,
caigo
en tus íntimas oquedades
de mujer,
mientras la ciudad abajo,
duerme sin tu voz
y en comunión con todos los silencios
que erizan a otros amantes
que como yo, intentamos sobrevivir siempre,
escalando muslos y senos
ante la mirada inquisitiva de la noche
que con su danza ascendente tampoco cesa.

TITO MEJIA SARMIENTO

CLEO, UNA MERETRIZ DE PRINCIPIOS
Asiste a misa sábados y domingos
para pecar de lunes a viernes.
La gente la mira con sorpresa
por ambos costados de la avenida de la nirvana.

Sé que la llaman Cleo, y debe de ser
por las facciones parecidas
a la reina Cleopatra.
De allí, la reducción de su nombre.

Casi nunca mira la hora
de su reloj de pulsera.
Está segura de que más
de un monstruo celeste
debe esperarla.

Cleo juega con cada uno de ellos
como los pájaros con el viento
o como la propia bala perdida
que penetra rauda en la hendija abierta
del sacrifico apremiante en las predecibles peticiones.

Además, ella sabe que en sus enaguas
tiene camuflado el implacable ritual
que hace derramar valle abajo
el equilibrio emocional de muda acrobacia
después de cada batalla.

Cleo, dama de días impropios,
sacerdotisa que revelas lo improvisto,
frecuencia nocturna,
sagrada presencia,
de tus besos
y los míos.

TITO MEJIA SARMIENTO


ONIRICA COTIDIANIDAD

Cierro mis ojos
y puntualmente llega ella
a la cita de mis sueños.
Esto viene sucediendo hace dos semanas,
Es insistente, supremamente insistente.
Si bien son alucinaciones como dice Ronald Laing,
también son engaños
que contienen una verdad existencial
que me lleva a una dicha remota
en todos los sentidos,
y a la misma fragua de Hefesto, diría yo.
Todo empieza como un ritual,
con un ligero beso
de parte y parte en la mejilla izquierda,
para ser más exacto.
Me declama al oído un propicio verso
para la ocasión de Gioconda Belli: “Y Dios me hizo mujer,
y tejió delicadamente mis nervios
y balanceó con cuidado
el número de mis hormonas”.
Después de aplaudirla,
le sello sus abultados labios con otro beso
que se prolonga por cinco minutos.
Entonces, me coloca el brillo desnudo
de su noche en mi boca
para que yo succione por completo
todo el titilar infinito de sus estrellas.
Como en un itinerario
que sabemos de memoria,
aparece la lujuria rotulada:
“Ábrete sésamo”-“Rimbaud entre mis piernas”-
“Te amo loco, Tito”-“No aguanto más”…
Y la penetro justo hasta cuando
un aguacero copular aparece
con toda la turbulencia de su fuelle.
De repente,
despierto turbado
en medio de la entelequia,
y capeo el temporal.

TITO MEJIA SARMIENTO




PAJA…RITO
Toco la puerta del baño
atraído por el olor
de mujer desnuda, pero no abres.

Toco una, dos, tres veces,
pero no abres.

Un caliente deseo
me invade
cuando imagino el jabón deslizándose
por la isla perfecta de tu cuerpo, pero no abres.

Media hora después
y cuando ya en mi mano derecha
se ha derramado la más secreta verdad
acumulada hace siete días,
sales como por arte de magia
con una toalla blanca
que cubre a medias tu piel,
y con una sonrisa cercana al remedo
que juega con la fogata en mis ojos
como si el juicio conclusivo
no tuviera dictamen.

TITO MEJIA SARMIENTO


I N S I N U A C I O N
Sigue la ruta
que divide mis senos.
Desliza tus antojos
por toda mi cintura.
Implacable, sé brutal si lo deseas
hasta que el zumo
te sacie con pasión.
Agiliza tus labios
por toda la espesura
de mi espalda.
Ahora cambia
tu rumbo hacia abajo,
cuesta bien abajo.
Y cuando
la intuición en mis pupilas
avise el desespero,
sin vacilación rompe
las cadenas
y penetra en lo más profundo
de la caverna
donde mi alma
izará el asta de la dicha, mi dócil cazador.

TITO MEJIA SARMIENTO



ASALTO A CARNE ARMADA

Arriba las manos
que esto es un asalto, le dije.
Entrégame tu boca primero.
Ahora desnúdate toda,
y cifra tu vida al azar, mujer.

TITO MEJIA SARMIENTO