jueves, 29 de enero de 2015

Vergonzoso amor


“Vergonzoso amor”
Por Tito Mejía Sarmiento *


Se ha dicho en múltiples ocasiones que cuando se tiene la responsabilidad de presentar un libro, se asume un enorme compromiso, y si se trata del libro escrito por un hombre que anteriormente fue mi profesor en la Universidad del Atlántico y que ha sido amigo de toda la vida, como es el caso de Ramón Molinares Sarmiento, el compromiso es enormemente mayor, pero por encima de esa pretensión, está el verdadero compromiso con el arte, con la honestidad de las palabras.

En toda narrativa, el cuento goza de su propia historia. Con el correr de los días esa historia la podemos dividir en distintos momentos. El oficio de contar como es sabido, es una acción caracterizada por la narratología, es decir, la relación entre el contar, el contarnos, y el tiempo hallado que genera la identificación cultural del mismo cuento.

En el caso del libro: “Vergonzoso amor “de Ramón Molinares Sarmiento, encuentro en algunos relatos una identificación propia del Caribe Colombiano (concretamente la población de Santo Tomás de Villanueva, Atlántico), dividida también en varios momentos, con morfología, sintaxis y arquitectura distintas a otros del mismo autor, verbigracia: “Chartier y Carne de varón tierno”, premiados en el concurso “Noventa años del periódico El espectador” que también se incluyen en esta compilación, lógicamente, sin olvidar la universalidad que tácitamente implican. Además, el autor ha sabido adecuarse talentosamente a un método de análisis de la modernidad literaria que llaman y, que aflora por ejemplo en Cortázar, Chejov, Poe, Quiroga y hasta en el mismo Borges.

Quiero significar que en la mayoría de los cuentos, el estilo está determinado por una confabulación proverbialmente filosófica y lo más importante, con una implicación psicológica cargada en algunos casos de un lenguaje humorístico propio de la idiosincrasia del Caribe colombiano, en medio de un aprieto social que padecen los seres humanos por las circunstancias de la vida. Cito por ejemplo del cuento “El ocaso del viudo”:”Estela era de cuerpo escuálido y senos escasos. Desnuda, tendida sobre la cama, parecía un paisaje desolado, sin flores ni frutos redondos en los que detener la mirada, pero del que brotaban de forma inesperada humedales que delataban la intensidad del placer que le producían las caricias. Se le iluminaban los ojos y se le encendía la piel cuando mis labios, después de relamer las zonas desérticas de su larga y delgada figura, topaban con oasis en cuyas aguas saciaba mi desesperante sed de viudo viejo”.

--Pensé que era su nietecita, don Miguel, me dijo un lunes por la mañana, con la seguridad propia de quien ya había conquistado sus favores y podía permitirse hablar de ella con familiaridad. Esa mañana tuve deseos de romperle a golpes su agresiva sonrisa pero logré contenerme, seguro de que todos los que me odiaban gozarían con el escándalo y encontrarían en él una buena razón para escarnecerme. Preferí soportar la humillación en silencio, muy a pesar de que el soberbio muchacho continuaba de pie frente a mi escritorio y debía observar burlonamente, mientras yo simulaba leer un informe, los escasos cabellos que yo peinaba cuidadosamente para ocultar los amplios espacios de mi calva otoñal—





No puedo dejar de resaltar que el amor, la traición, la pobreza, la desigualdad social y por supuesto la muerte -una invitada indeseable-, son los temas recurrentes en los cuentos de Ramón Molinares Sarmiento, quien con una estructura narrativa equilibrada desde el comienzo, nudo y desenlace, determina el ritmo y la tensión del lector que no quiere despegarse del texto como sucede en el cuento “La muerte de un adolescente”:



”Todos supimos aquí en Villanueva que el causante de la muerte del adolescente Fabio Donado fue Patrocinio Reyes, pero nadie lo denunció ante el alcalde y sus dos policías, que no podían desconocer los detalles del crimen, de dominio público desde la misma noche de su ejecución. Durante el velorio, en el patio y en la puerta de la casa de la tía del difunto los comentarios se hacían en voz suave, casi inaudible, pues, en la confusión, la pena y la ira suscitadas por la inesperada muerte del adolescente no pudieron sobreponerse a lo vergonzoso de la causa que la produjo. Los pocos que pasaron de la ira contenida a la expresión en voz alta, los más educados, alegan quejosos ahora, siete lustros después del homicidio, que no hubo denuncia ni investigación formal de las autoridades ni condena para el culpable porque en Villanueva no sabemos obrar con espíritu de cuerpo frente al delito. Otros sostienen que la impunidad obedeció a la cobardía, al miedo que inspiraba Reyes, que mucho antes de poner las manos en el cuello del adolescente había protagonizado un hecho sangriento en Barranquilla. Desde temprana edad, Patrocinio Reyes tuvo fama de pendenciero; después, ya en la juventud, siguió siendo el mismo buscapleitos, el “desbaratabailes”, como le decían en el pueblo.

Una noche, en Barranquilla, ciudad que visitaba con frecuencia para vender allí bollos de yuca, sintiéndose vencido en una pelea a trompadas librada al pie de una venta de refrescos, agarró el punzón de picar el hielo y lo hundió hasta la empuñadura en el pecho del contrincante. Salió de la cárcel a los treinta años, después de permanecer ocho en ella, sinceramente arrepentido de haber cometido el crimen; anduvo entre los burdeles de la ciudad por algún tiempo y regresó a Villanueva con un niño de brazos que no tenía como él los ojos verdes ni nada que hiciera pensar que fuera de su sangre, pero a quien, con la ayuda de Encarnación, su madre, crio como un hijo legítimo, con la ternura que inspiran los huérfanos y el rigor de quien no deseaba ver repetido en el adoptado su destino de indeseable.

Fabio fue muerto en el rincón de un patio enmontado, aledaño a la casa de Encarnación, sin cerca en el lado que daba a la calle. Su cuerpo flaco, de vértebras salientes, cuya blancura ósea era casi perceptible a través de la piel que las cubría, quedó bocabajo, con el pantalón y el calzoncillo enrollados en los tobillos y una franela blanca de rayas negras que, subida como la tenía, sólo le tapaba la parte superior de la espalda.

El patio enmontado separaba la casa de Encarnación de la de la señora Eugenia, quien, todas las noches, antes de acostarse, a eso de las ocho, se instalaba en el fondo del solar de su casa a hacer sus necesidades mayores. Sentada en una bacinilla de peltre que colocaba sobre un banco de madera, la señora pudo ver en el patio vecino, a través de la cerca de palos amarrados con alambre, las siluetas de dos adolescentes que, al paso de la luz de luna, no tardó en identificar.

Primero observó las figuras con curiosidad, después con asombro, y finalmente con estupor: Alfredito tenía el tronco inclinado hacia delante, como en cuatro patas, con las nalgas desnudas y la cabeza apoyada en el tallo de un papayo; y detrás de él, también desnudo de la cintura para abajo, Fabio agitaba su cintura con un vigor que contrastaba con la fragilidad de su apariencia. Avergonzada de lo que veía, la señora Eugenia cerró los ojos; cuando los volvió a abrir, Fabio, suspendido en el aire, en vilo, guindaba de unas manos fuertes que, detrás suyo, le apretaban la garganta. Cuando, con la lengua afuera, el muchacho dejó de patalear y fue lanzado como un pollo flaco contra el tallo del papayo, la señora Eugenia columbró el brillo de los ojos verdes de Patrocinio Reyes.

Lo visto por la señora Eugenia pasó en seguida a todos los oídos, a todos los labios, pero el homicida no fue denunciado ante las autoridades porque, como siguen sosteniendo algunos, el pueblo entero no pudo resolver la discordia establecida entre la muerte del adolescente y su causa: un crimen y una relación amorosa entre muchachos eran más o menos lo mismo para los villanueveros de entonces”.

Además, el autor Ramón Molinares Sarmiento nos presenta en sus cuentos “Vergonzoso amor y Larga espera”, con una asombrosa finura los triunfos y decepciones de sus personajes, apuntando al universo imaginativo y atrayente de los mismos con una unidad de espacio y tiempo (Cronotopo) formalmente funcional con el propósito de lograr al máximo el efecto final que parece más bien una sentencia donde vibra el yo penetrante con el yo habitual:

“Yo vi las lágrimas que brotaban de sus ojos cuando el café quedó silencioso y vacío.



Desde aquel día se convirtió en un hombre solitario y triste. Más de quince años lo vimos arrastrarse por esta cuadra. Dicen que no volvió a salir de esta calle porque lo apenaba la cicatriz que le cruzaba el rostro, pero yo creo que lo que más lo avergonzaba era que la bailadora de tangos siguiera todavía con el poder de conmover su alma”. (Vergonzoso amor).





“Danilo Cruz no pudo cumplir con sus obligaciones de varón en su primera noche de casado ni en las casi cien de intentos fallidos que le siguieron.

Virgen como era, como debía ser entonces en Villanueva la mujer que subía al altar para contraer matrimonio, Rosa Agustina esperó con curiosidad, quizá con algo de ansiedad y temor, que el hombre tomara la iniciativa, sin hacer un gesto que lo ayudara a sobreponerse al desaliento. Huraño él, habituado a la soledad de los campos, a hablarles en voz alta a las gallinas, a los cerdos, a las vacas que ordeñaba y al manso animal que lo llevaba al rancho por la mañana y lo traía de vuelta al pueblo en la tarde, Danilo quedó estupefacto, sin decir una palabra, sudando a chorros ante su esposa, la primera mujer que veía desnuda en su vida. Sin experiencia en las artes amatorias, ajeno a los prolegómenos de la cópula, desacostumbrado a dar y recibir caricias cuando se desfogaba en los montes, Danilo no buscó el beso de la desposada porque nada sentía en el miembro viril, cuya extendida dureza es lo que más incita a buscarlo.

La madre de Rosa Agustina, que había hecho construir en el patio de la casa una habitación para el matrimonio, fue la primera en darse cuenta de que su hija no había sido feliz en su primera noche de casada. Lo presintió cuando, en la mañana, todavía entre oscuro y claro, Danilo no la miró a los ojos al recibir la taza de café negro que le ofreció; y lo comprobó cuando, ya habiéndose despedido el yerno, que salió de prisa porque tenía que ir a darles de comer a los animales de su rancho, entró al cuarto de la hija y la encontró pensativa, con los ojos cansados, todavía desnuda bajo la sábana blanca y sin mancha que la cubría. La interrogó con la mirada, sin ocultar su ingrato presentimiento, y como Rosa Agustina cerrara los ojos y permaneciera callada, insistió en voz baja, sentándose a su lado: ¿te dolió mucho?

-No, mamá, no me hizo nada, déjame dormir.

- A veces sucede, se da con más frecuencia de lo que una cree; los hombres son unos tontos, se asustan la primera vez, debes tener paciencia, después verás que no te dejará dormir, querrá hacerlo de noche y de día, no le vayas a contar a nadie.

Pero Rosa Agustina tuvo la debilidad de contarle a la que consideraba su mejor amiga, ésta le contó a su madre, que a su vez le contó a la vecina, de modo que antes del mediodía se sabía en todo el pueblo que el matrimonio no se había consumado”.(Larga espera).



Como colofón, los lectores de estos cuentos deben tener presente que, por muy similares que sean a la realidad, e incluso apoyados en un hecho vivido, oído, o leído, lo que van a percibir es algo que fragua y recrea en la fantasía del buen narrador Ramón Molinares Sarmiento y que como tal hecho imaginario, él quiere por supuesto transmitirlo o en su defecto, como al mismo escritor argentino Adolfo Bioy Casares le pasara en su cuento “Las vísperas de Fausto”, venderle el alma a Mefistófeles. (Deténganse un buen rato en el cuento “El portador de la luz “y vivirán esa experiencia). Esto según el crítico y cuentista argentino Carlos Mastrángelo, “ no obsta para que todo cuento tenga que ser verdadero, pero no en el sentido de que la historia que en él se cuenta haya sucedido o corresponda a una realidad exterior (verdad histórica), sino, mejor, verosímil en cuanto que logrado, conseguido, plausible, creíble o, dicho de otra manera, coherente y satisfactorio para el lector, dadas la cohesión interna y la armonización de los elementos que lo integran, al conseguir el autor que los sucesos relatados sean “reales”, es decir, funcionen con total plenitud dentro de ese mundo real que es el creado por el texto”. A más de un lector le ha ocurrido todo eso cuando han leído algunos cuentos de Julio Cortázar, Alberto Pineta, Luisa Mercedes Levinson, Guillermo Tedio, Adolfo Ariza Navarro, Juan Carlos Céspedes, Aurelio Pizarro, Pedro Conrado…

Mil felicitaciones a Ramón Molinares Sarmiento porque los tinos en este libro titulado “Vergonzoso amor”, terminaron siendo más numerosos que los desaciertos.

Tito Mejía Sarmiento *

Ha publicado los libros de poemas: El ojo ciego del planeta, (1992); Visionarios, (1993); La suma de las noches, (1998); Crónica de los días, (2003); Confesión anclada en la soledad de mi alcoba, (2005); De la ciudad y sus amores ajenos, (2013).
















martes, 16 de diciembre de 2014


De izquierda derecha, Julio Castaño Bossio, Tito Mejía y Wilfredo Lafaurie

Julio César  Castaño Bossio, el gran maestro, el  amigo sincero
                                    "Julio César Castaño Bossio, uno de los maestros clave en mi largo y todavía incipiente aprendizaje"
                                                          Joaquín Mattos Omar, Poeta y columnista del periódico El Heraldo

Por Tito Mejía Sarmiento

Colega y amigo, Julio César Castaño Bossio, mi deuda para contigo es inmensa. El contacto de tantos años con tu sencillez, con el rigor de tu inteligencia, con tu riquísima cultura, con tu conversación-siempre circunscrita a lo universal-con tu prosa clara y aplacada, con tu honestidad a toda prueba; digo que el contacto contigo, se cuenta entre los bienes más puntuales que me ha dado la vida sin lugar a dudas.

Tu legado, no sólo para aquellos que hemos tenido la fortuna de conocerte, sino para la sociedad y la cultura de nuestro querido Instituto Técnico Nacional de Comercio de Barranquilla, del Instituto Pestalozzi, de la Universidad del Atlántico, de la Universidad Autónoma…, seguirá siendo  aquella visión grandiosa del universo y sin exageración, del propio hombre que anima en tu pensamiento y en tus invaluables conocimientos.
Quiero manifestar, sin hiperbolizar que, Julio César es un sincero crítico de arte, excelente gestor cultural, avezado asesor literario, un intelectual que casi siempre evade las adulaciones, pero hoy le voy a agradecer que haga  una excepción  conmigo, porque guardarme esta emoción que en estos momentos me embarga, podría resultarme perjudicial.

A pesar de que hoy 7 de noviembre de 2014, culmina su extraordinaria carrera pedagógica en nuestra institución por razones obvias (retiro forzoso), tengo la plena convicción que sus enseñanzas, sus sabios consejos e infinita bondad estarán siempre a la orden del día para todo aquel o aquella que así lo requiera, probablemente, como una manera de asentar esa oleada de contraposiciones que compone nuestra subsistencia o  como dice el nuevo premio nobel de literatura 2014, el francés Patrick Modiano, en un hermoso ensayo sobre la amistad, “para no seguir viviendo aislado como cuando uno conoce un vecino y sabe, además, que vive tan solo como uno. Más aún: como no comunicarle que uno existe y le manda un papelito diciéndole: aquí estoy, amigo mío, amigo del alma, aquí estoy para ayudarte en lo que fuere.

El colega Julio César parece tener el don de la ubicuidad cuando se trata de dar una voz de aliento a sus amigos(as), en los momentos adversos de la existencia, dispuesto  además, a cruzar las fronteras cuando uno se lo solicita. Tengo muchas evidencias, pero el espacio no lo permite.

Para terminar esta semblanza del gran educador Julio César Castaño Bossio, nacido en Arjona, Bolívar,  egresado de la Universidad del Atlántico en Filología e Idiomas y con un cúmulo de especializaciones, anexo la visión que sobre él tiene Carlos de la Hoz Albor, hoy gran escritor, excelente docente y uno de los tantos alumnos que tuvo el profesor Castaño durante su extenso quehacer pedagógico. La visión es tomada del libro “Cuaderno de apuntes”, página 157:

“El profesor Julio César Castaño Bossio se levantaba a lo sumo un metro y medio del suelo. Pero cuando leía, lo que hacía muy a menudo en sus clases, su firme voz sugerente era capaz de abrir puertas que conducía a mundos muy diferentes al desgastado por la rutina que nos rodeaba. Además, el trato con sus estudiantes era siempre amplio y cordial y eso, de alguna manera, había borrado la distancia a veces infranqueable que por ese entonces muchos de los maestros trazaban para alejarse de la vida de los discípulos y limitar su relación con ellos a los salones de clase. Un día llegó al salón con un  libro del poeta español Federico García Lorca que, según contó, acababa de comprar. En el rostro se le notaba que ese autor lo tenía maravillado. Al comenzar la clase nos leyó un poema en el que hay unos versos que yo nunca he olvidado. No es que me dijeran nada en especial y hasta podría asegurar que nunca más me volví a tropezar en mis lecturas con aquellas palabras, pues este autor español no se encuentra entre mis devociones. Pero la manera como el profesor Castaño leyó el poema (sería más exacto decir: como lo entregó a nuestros sentidos),sumado al valor que le dábamos a él como persona, crearon un conjunto de emociones que afectó mi memoria y mi sensibilidad para siempre: ¡Si muero, /dejad el balcón abierto!, dicen aquellas dos líneas que yo estaría dispuesto a convertir en mi epitafio solo para honrar a aquel maestro al que me une la gratitud eterna de haberme iniciado, con ese gesto de aquel día y otros en los que era pródigo, en la religión de la lectura.”

¡Larga vida para ti y los tuyos, apreciado profesor y amigo!
Y como dijera a sus tropas tu tocayo Julio César, el emperador, al cruzar el río Rubicón: ¡Alea iactaest, es decir, La Suerte Está Echada!
Postdata: Llegaron muchos, muchísimos mensajes de agradecimiento para el gran maestro y amigo sincero, Julio César Castaño Bossio, pero por cuestiones de espacio, solo aparecen estos. Presento disculpas a los demás.

Nelsy Cecilia Guerrero Sánchez: ¡Profe, como ese, creo que ya no vengan. Tal vez, en otra vida!
Alejandra Gutiérrez Sánchez: “El maestro Castaño fue alguien importante en mi vida, ayudándome a forjar como persona y profesional”. ¡Gracias por topármelo en el bachillerato y en  la Universidad!
Edna Martínez:”Mi profe favorito, no sabe cuánto de bueno me enseñó, y no hablo de conocimientos sino de la visión, del criterio propio, del desafío del mundo”.
Yomi Martínez: “Julio Castaño Bossio,  excelente profesor de Español y Literatura, gran amigo de los estudiantes. Le tengo un gran aprecio. Hace muchos años que no lo veo”.
Martín Mendoza Juliao:”Más allá de impartir sus grandiosos conocimientos, un ser humano a carta cabal. No se le escapaba nada cuando corregía los exámenes”.





martes, 4 de noviembre de 2014


LA VOZ KIDS
Por Tito Mejía Sarmiento

En este país  donde cambian fácilmente de sitio las memorias, donde la violencia desde hace mucho tiempo viene tocando las puertas sin pedir permiso, llegó a buena hora, un canto a la emoción para la familia colombiana: LA VOZ KIDS, el programa de Caracol televisión que todas las noches de lunes a viernes en el horario de ocho a nueve, acapara una gran audiencia en la historia reciente de la farándula colombiana (17 % de rating), por encima de los novelones llorones y otros bodrios  a que nos  tienen acostumbrados.
El programa penetra como es obvio en una residencia, en un apartamento como poniendo en su lugar todas las cosas y con una especie de imantación reúne a toda la familia de Colombia en medio de una aventura de esparcimiento espontáneo. Entonces, unos niños(as) talentosos(as) sueltan sus extraordinarias voces que  engalanan de esperanzas el pentagrama musical de nuestro país, (según el padre de unos de los concursantes “enseña a desarrollar talentos y a formar carácter”) lo que hará a lo mejor que, la vida en un futuro no muy lejano, se le suelte de las manos a la muerte, mientras las lágrimas de los ángeles se reventarán contra las losas de física envidia.
La voz Kids es un programa con una hechura importada desde Holanda y ha tenido un éxito arrollador en todas las naciones donde  se ha emitido a través de las pantallas de televisión. En lo que se refiere a Colombia, este reality es conducido  por Alejandro Palacio y Linda Palma y cuenta con un jurado conocedor  a fondo de la temática: Andrés Cepeda, Maluma y Fanny Lu.
Amén, el movimiento de este programa está respaldado por una serie de Psicólogos y otros especialistas para evitar traumas en los participantes.
Es importante resaltar que cada uno de los entrenadores cuenta con 27 concursantes que están compitiendo para ganarse 300 millones de pesos y un contrato con Universal Music.

Asesores musicales: Shaila Dúrcal: Asesora de Fanny Lu.
Kany García: Asesora de Andrés Cepeda.
Pipe Bueno: Asesor de Maluma.

Para este concurso de canto se manejan tres importantes etapas con las cuales se busca formar y pulir la que será la mejor voz del país.
· Etapa 1: Audiciones a ciegas: los cuatro entrenadores están de espaldas a los participantes y se guían únicamente por su voz. Si la voz del concursante conquista al entrenador, este oprime un botón que hace girar la silla en la que el experto se encuentra y queda de frente al participante. De esta manera, demuestra que desea que este participante forme parte de su equipo. Si más de un entrenador oprime el botón, el participante tiene la opción de decidir con cuál de los entrenadores quiere entrenarse en esta competencia; pero si un entrenador es el único que oprime el botón, automáticamente, el concursante se va a su equipo. Si ninguno de los entrenadores oprime el botón, significa que el participante no ha sido seleccionado.
· Etapa 2: Las batallas: los seleccionados en las audiciones a ciegas, se enfrentan entre ellos por un puesto para continuar en la siguiente etapa del concurso. Se presentan 3 participantes del mismo equipo y sólo uno avanza a la siguiente etapa. Cada entrenador inicia con un equipo conformado por 27 participantes y al final deberá tener sólo 9.
· Etapa 3: Las superbatallas: los equipos se reducirán nuevamente, cada entrenador deberá organizar tres batallas con 3 participantes cada una. Cada entrenador escoge a 3 participantes de su equipo para que se enfrenten entre ellos. A cada concursante se le asignará una canción diferente.
· Etapa 4: Shows en vivo: cada entrenador llegará con 3 participantes a los Shows en vivo y saldrá un concursante diario hasta que queden los tres finalistas que disputarán la gran final.
¡Buena por el canal Caracol que le sonó la flauta en esta ocasión, para beneplácito de los televidentes!





lunes, 13 de octubre de 2014





¡Y con ustedes, Pelusa en el piano!
Álvaro Cabarcas Charris, director y productor musical de la Banda Caramba, mejor conocido en el mundo de la farándula como 'Pelusa’.

Por Tito Mejía Sarmiento*

La lluvia no cesa en Barranquilla, la famosa esquina del Caribe colombiano, más bien parece incrementarse de una manera intimista. El aguacero suma más de dos horas. El reloj que cuelga en la pared de la sala de mi apartamento señala las 4 de la tarde de este lunes 22 de septiembre de 2014. Desde la ventana, veo crecer un arroyo que sigue raudo como si conociera de memoria la calle que ha de recorrer hasta rematar su embate en Bocas de Ceniza, ahí donde el río Magdalena se besa con el mar Caribe con implacable pasión desde tiempos inmemoriales.
De repente, mi celular timbró. Identifico la voz de Álvaro Cabarcas Charrys, director y productor musical de la Banda Caramba, mejor conocido en el mundo de la farándula como 'Pelusa’.

Este músico barranquillero nacido en el populoso barrio Cevillar, con 37 años de vida musical y que ha sido pianista de las más cotizadas agrupaciones de nuestro país como Alma Latina, los Rivales de Colombia, la Revelación de Juan Piña, el Grupo Niche, Guayacán Orquesta, Grupo Galé, la Verdad de Joe Arroyo, amén de haber acompañado en muchos escenarios del mundo a connotados solistas como Tito Gómez (q.e.p.d.), David Pabón , Oscar D´león, Papo Rivera, Bobby Cruz, Maelo Ruíz, Charlie Cardona, Andy Montañéz, me responde cada pregunta sin tapujos como cuando el sol lanza su ardiente llamarada sobre el amanecer de una urbe cuyo silencio humilla: “Tito, sigo en la lucha con mi propia banda musical desde el 2002, con la fe de posicionar internacionalmente otra vez, salseramente hablando, no solo a Cali, ciudad donde vivo hace muchos años, desde cuando el maestro Jairo Varela me contrató para que hiciera parte de su famoso Grupo Niche, sino a mi natal Barranquilla, y en fin a toda Colombia, ya que necesitamos con urgencia una representación seria en cuanto a la esencia de la salsa clásica”.
Barreras al momento de la promoción

Comienza a centellear en medio del aguacero, entonces, le sugiero al maestro Pelusa que pospongamos esta interesante entrevista mientras cesa la tormenta, pero él me dice, espera un momento y te redondeo la idea, Tito, como si las centellas encandilaran también su alma : “No es justo que un artista nacional lleve a cabo, por ejemplo, un proyecto bueno y costoso, para que más tarde, cuando ya se cristaliza, el artista sale a promocionarlo en algunas emisoras y enseguida, se encuentra con “ciertas barreras”. Yo no las patrocino y les pido a mis colegas músicos que tampoco porque de lo contrario, nos estamos poniendo la soga en el cuello. Por eso, para la temporada de carnaval nuestros músicos se comen un cable ya que algunos empresarios prefieren los foráneos en un 90 %. Es más, resucitan artistas muertos musicalmente y no quiero dar nombres para no herir susceptibilidades, pero la gente los conoce perfectamente. Artistas que fueron y ya no son, no tienen tarima porque hace años se bajaron de allí y los llevan a Quilla con tanque de oxígeno, con muletas y lo peor es que algunos llegan con ínfulas de estrellas, gritando y tratando mal a los músicos locales que los acompañan en sus presentaciones. Ojalá la nueva reina del 2015, la lindísima Cristina Felfle Fernández de Castro prefiera más la calidad de los músicos nuestros.”

¡Caramba Alvarito, por fin te veo!

Álvaro no tuvo que dar tantas vueltas para hallarle el muy sugestivo nombre a su agrupación: “Siempre quise rendirle un homenaje a la memoria de mi madre Margarita, a su alegría que jamás olvidaré, a su valentía, a su palabra, y a la tácita falta que me hace. Cada vez que una gira del Grupo Niche duraba por lo menos un mes por fuera de nuestro país, al regresar, yo la buscaba de una, entonces, ella me expresaba: ¡Caramba Alvarito, por fin te veo!, y sin pensarlo dos veces me dije, mi orquesta se llamará Pelusa & la Banda Caramba y acá estoy con ella desde 2002”.

El remoquete “Pelusa” parece sacado de una fábula

Cuando el carnaval se gozaba en todo su esplendor en una esquina cualquiera de Barranquilla a comienzos de los 70s y su poderoso eco abría de una el pecho que palpitaba como golpes inquietos de un tambor ante una puerta cerrada, cuando cada persona labraba en su mirada alegría y por supuesto, el dolor cedía y cuando en la frondosidad de un árbol de matarratón se anidaba la brisa que venía del mar Caribe, un niño flaco de 12 años y de invicta mirada llegaba silbando donde su vecina, la mejor modista del barrio para que le confeccionara una camisa de carnaval a su hermano mayor: “Mi hermano mandó a confeccionar una camisa de terciopelo para carnavales donde una vecina. Como esa tela tenía mucha pelusa, y yo a cada instante le decía que si ya había hecho la camisa, ella se quejaba de eso con mi mamá Margarita. Entonces, le puso a la camisa unos parapetos, lentejuelas y por último le colocó la palabra “Pelusa” en la parte de atrás, como un remoquete por la intensidad mía para que le hiciera rápido la camisa a mi hermano. Dos días después, la modista fue a mi casa y le dijo a mi mamá, que más bien la pelusa era yo y no mi hermano mayor que era un alma de Dios. Al principio me molestaba que me dijeran Pelusa, pero después con el tiempo me pareció fabuloso y así me quedé hasta el sol de hoy”, me confiesa Álvaro.
Cuando la lluvia termina de interpretar su tonada y el cielo de la urbe se pone su vestido gris, Pelusa recuerda al gran Lino Frías, el de la Sonora Matancera, como el mejor pianista de todos los tiempos y de Colombia a Hugo Molinares, Chelito de Castro, Alex Ortega, Andrés Gómez, Luis Fernando Artuz, Jaime Henao. Tampoco olvida a esos grandes soneros colombianos que acompañó con su piano: Hugo Alandete (q.e.p.d.), Charlie Gómez, Juan Carlos Coronel, Carlos Guerrero, Alex Torres, Diego Morán y a los extranjeros: Tito Gómez (q.e.p.d.) e Ismael Miranda. Pelusa igualmente profesa admiración por muchas orquestas de salsa, pero entre ellas, manifestó que la mejor sigue siendo el Gran Combo, verdadero ejemplo de unidad y disciplina.

Finalmente, Pelusa me dice que” Es difícil en Colombia, mantener una orquesta y posicionarla porque algunos medios radiales y de televisión no creen en nosotros. Tenemos que triunfar primero afuera y ahí si nos apoyan o tú crees, mi estimado periodista Tito, que ¿Shakira se hizo en Colombia? Ella primero triunfó afuera y luego creímos en ella. Así somos. El estado no hace nada, el Ministerio de Cultura produce risa y los congresistas no elaboran unas leyes que amparen y defiendan verdaderamente al artista colombiano”.
Tito Mejía Sarmiento *
Licenciado en Filología e idiomas, Universidad del Atlántico; locutor profesional; profesor de tiempo completo del Instituto Técnico Nacional de Comercio (Instenalco), de Barranquilla. Poeta ganador del V Concurso Nacional Metropolitano de Poesía, organizado por la Universidad Metropolitana de Barranquilla, en agosto de 2001.

martes, 2 de septiembre de 2014




Marcos Coll Tesillo: ¡El récord continúa!
Por Tito Mejía Sarmiento

Gol olímpico: una jugada del fútbol, en la cual un jugador chuta el balón desde el punto del saque de esquina, entonces, entra directamente en la portería contraria sin que toque previamente a ningún otro jugador. Es una anotación poco frecuente y muy pocos jugadores han conseguido realizarlo en alguna ocasión a lo largo de su carrera deportiva. (Conferencia mundial de Wikipedia).

Culminado recientemente el campeonato mundial de fútbol en Brasil 2014, con el título para la selección de Alemania, el barranquillerísimo Marcos Tulio Coll Tesillo (23 de agosto de 1935), talentoso mediocampista, tiene el récord de haber sido el primer futbolista en conseguir el primer y único gol olímpico que hasta ahora se haya marcado en toda la historia de un campeonato mundial. Es decir, el récord continúa después de 52 años.

Vale la pena recordar a las nuevas generaciones que esta proeza deportiva sucedió el 3 de junio del año 1962, en el estadio Carlos Dittborn de Arica, Chile, cuando nuestro país participaba por primera vez en un campeonato mundial organizado por la Fifa. Marcos Coll Tesillo logró anotarle el histórico gol cuando transcurría el minuto 23 del segundo tiempo, a uno de los mejores arqueros del mundo en todos los tiempos, Lev Yashin (la araña negra), en el desarrollo del juego de primera ronda de dicho campeonato, donde nuestra selección Colombia igualó a cuatro goles con su similar de la Unión Soviética, cuya sigla era C.C.C.P. Al año siguiente, con la transparencia de los amaneceres y el lenguaje del deseo, en nuestra nación se rebautizó la semántica de esa sigla para mofarse de los Rusos por “Con Colombia casi perdemos”. (Gol olímpico de Marcos Coll. Narrador: Gabriel Muñoz López en Caracol .Col. 4 - 4 URSS, Chile 62, You tube).

Aprovecho una visita a su residencia con ocasión de una fiesta familiar para conversar con este ilustre hijo del barrio San Roque, nacido a una cuadra de la Iglesia que lleva el mismo nombre de ese importante sector de nuestra urbe, allí donde el color del día es a cada instante diferente por el bullicio alegre de la cercanía del mercado y donde los mismos gatos no son pardos en la noche cuando suben por los tejados.

Este hombre que en todo el orbe se le conoce como “El olímpico” Marcos Coll Tesillo, me dispara con la misma velocidad de un rayo que traspasa el vaivén babilónico habitado en la quimera, al introito de la conversación, y con la misma seguridad de convertir quizás el mejor gol de toda su vida, y así poder entonces morir tranquilo, una solicitud muy respetuosa, que a decir verdad por su tono, parece sacada desde lo más profundo de los entresijos de su noble corazón: “Creo que el mejor homenaje que me pueden hacer en vida, es colocarle mi nombre a la plazoleta que van a construir ahí, al ladito de la Iglesia de San Roque, donde yo nací. Lógicamente, con su respectiva efigie y una leyenda del primer y único gol olímpico que hasta ahora se haya marcado en un campeonato mundial de fútbol”.

(Ojalá esta petición llegue al oído del presidente Juan Manuel Santos, a quien considera uno de sus grandes amigos, a la alcaldesa Elsa Noguera, a quien considera una dama amante del deporte, al Concejo Distrital, a la clase dirigente, en estos momentos cuando se está realizando la gran remodelación en ese centro histórico de Barranquilla).

La Selección ideal de todos los tiempos

Como el colibrí que sostenido en el aire chupa el néctar de las flores, este jugador que debutó profesionalmente en nuestro país con el equipo Sporting de Barranquilla en el año 1952, que se retiró en 1971, jugando para el equipo de sus amores, El Junior, también de Barranquilla(ver recuadro de equipos donde militó)*, este crack de la banda derecha con más de 443 partidos oficiales jugados, que logró anotar más de 84 goles en Colombia y 13 en el exterior, también parece extraer de su aún lúcida memoria con una proverbial humildad la selección ideal de Colombia en toda la historia, sin herir lógicamente susceptibilidades:
“Sin discusión, Efraín - el Caimán - Sánchez, en el arco. En la defensa: Arturo Segovia, Mario Alberto Yépez, (Andrés Escobar), Óscar López y Jesús – el Toto -Rubio. En el medio campo: Carlos – El pibe - Valderrama, James Rodríguez, Rolando Serrano, Freddy Rincón y yo, por si acaso. En la delantera: Radamel –Falcao - García, (Willington Ortiz) y Faustino Asprilla. Toda esta banda dirigida por un maestro argentino como Adolfo Pedernera (q.e.p.d.), le da sopa y seco a cuanta selección se le atraviese en la cancha, estimado periodista, Tito”

Un hombre agradecido con la vida, con toda su familia, con el fútbol y con sus amigos(as) y al que también le duelen las injusticias sociales

A sus 79 años, Marcos, sigue jovial con la vida, con toda su familia, con sus amigos(as), con el fútbol, deporte que le ha dado hasta invitaciones a dos campeonatos mundiales con todos los gastos pagos por parte de la Fifa: Italia 1990 y Francia 1998). Y para mantenerse en forma, casi todas las madrugadas, él camina una hora, lee con cierta regularidad a Ghandi, García Márquez, la Biblia y cuantos periódicos y revistas de fútbol caen en sus manos, amén de escuchar y ver toda clase de programas deportivos. También se considera un hombre muy creyente y sensible al que le duelen las injusticias sociales en el mundo y para demostrarlo en el acto, Marcos ahora me declama emocionado con su gutural voz, un bello verso de la poeta tolimense, Esperanza Carvajal Gallego que lo hace derramar lágrimas, “...de nada nos sirve sentirnos más que los otros, si dentro llevamos el reloj que nos oprime por igual en esa batalla que estruja el alma”.
En su memoria sobreviven los recuerdos de su peregrinación deportiva:
“A pesar del paso del tiempo, siento una enorme admiración por los técnicos Adolfo Pedernera (q.e.p.d.) y Gabriel Ochoa. Tengo el diccionario de ellos dos en mi cabeza. Ellos tuvieron una gran influencia en mi vida deportiva y eso lo llevaré bien guardado en mi alma hasta el día de mi muerte. Guardo un gratísimo recuerdo, además, del equipo Atlético Bucaramanga durante la década de los 60s. Allí me fue muy bien futbolísticamente hablando, al lado de otro gran señor, el gran deportista Germán – Cuca- Aceros”.

El padre que mira a sus hijos no envejece

Marcos Coll Tesillo es padre de 5 hijos: Marcos, Mario Alberto, Orlando, Fabián y Omar. De todos sus hijos, Mario Alberto fue el único que siguió la senda del “Olímpico” en el maravilloso mundo del fútbol. Marcos tiene además siete (7) nietos: Sandra, Katherine Snaider, Andreina, Loren Sofía, María Paula y el último, el gran Santiago, el pechichón de todos: “Siempre me he considerado un buen padre porque el padre que mira a sus hijos no envejece, trabajé duro por mis hijos en el fútbol, en el Cerrejón, 24 años, de donde soy un feliz pensionado. Siempre pensando en ellos”.

Cuando la tarde empieza a parpadear en el horizonte de la ciudad por la penetración orgásmica de la noche, le ruego muy gentilmente que me responda rápidamente las últimas tres preguntas obligadas en materia futbolística, no sin antes agradecerle su deferencia para este reportaje:
¿El mejor jugador del mundo en todos los tiempos?
R/ Pelé
¿El mejor jugador de Colombia en todos los tiempos?
R/ Dos: Carlos – el pibe - Valderrama y Willington Ortiz.
¿Qué le pasó a nuestra selección Colombia en su partido contra Brasil?
R/Pienso que los jugadores nuestros le dieron mucha importancia a las declaraciones que los medios internacionales decían sobre el árbitro que iba a dirigir el encuentro en los cuartos de final, el español Carlos Velasco. Esto tensionó demasiado al grupo e incluso al mismo maestro José Néstor Pékerman. Tanto es así, que cambió su esquema táctico que le había dado buenos resultados en los juegos anteriores, al alinear a Guarín e Ibarbo, pensando en el atranque y potencia de estos jugadores de 1 con 83 de estatura, cosa que no sucedió en la realidad. Solo la memoria de Pékerman podría resolver este laberinto, pero no se pudo. Ese es el fútbol.

(Ver recuadro de equipos donde militó)*
Club País Año
Sporting de Barranquilla
Colombia
1952-1955

Independiente Medellín

Colombia
1955

C.A Platense
Argentina
1956

Deportes Tolima
Colombia
1956-1959

Atlético Bucaramanga
Colombia
1960

América de Cali
Colombia
1960-1964

Club Deportivo Irapuato
México
1964-1965

Deportes Tolima
Colombia
1965-1969



Tito Mejía Sarmiento*
Licenciado en Filología e idiomas, Universidad del Atlántico; locutor profesional; profesor de Tiempo Completo del Instituto Técnico Nacional de Comercio (Instenalco), de Barranquilla. Ganador del V Concurso Nacional Metropolitano de Poesía, organizado por la Universidad Metropolitana de Barranquilla, en agosto de 2001.
Obras publicadas:

El ojo ciego del planeta, poemas, Barranquilla, Berma Impresores, 1992; Visionarios, cuentos y poemas, coautoría, Editorial Don Bosco, 1993; La suma de las noches, poemas, Barranquilla, Don Bosco, 1998; Crónica de los días, poemas, Barranquilla, Don Bosco, 2003; Nelson para todos, para siempre, biografía, Barranquilla, Don Bosco, 2007; Confesión anclada en la soledad de mi alcoba, Poemas, Barranquilla, La Casa de Asterión-Universidad del Atlántico, 2005; A veces llegan cartas, Sibila Editores, 2011; De la ciudad y sus amores ajenos, poemas , Sibila Editores, 2013
Mostrar menos

jueves, 31 de julio de 2014





“Círculo en llamas”


Por Tito Mejía Sarmiento


Novela narrada como una especie de anécdota costumbrista, sin perder el otro sí, de la universalidad conceptual que va deduciendo el lector a través de unos caracteres técnicamente expresivos, con un estilo literario sencillo y algunas veces terso,(…teniendo como testigos el mar, que a esta hora su blanca espuma de las olas, borda de finos encajes la arena de la playa, y su vaivén se escucha igual a una electrizante y romántica melodía que llega al alma) es decir, la autora Elvia Chadid Jattin le apuesta más bien al valor de la comunicación que a la propia discrepancia experimental en que se debate la prosa hoy en día en nuestro país.


Esta novela “Círculo en llamas” de 511 páginas, cuenta una bella, misteriosa y lúcida historia , donde el lector se introduce en lo más profundo de los entresijos del corazón de los personajes, especialmente de Elías, María, Antonieta, Francisco y Adonai, reflexionando sobre el estado psíquico y emocional de los mismos y, en quienes se agigantan sucesivamente las pasiones: el amor, el odio, la compasión, la traición, el desprecio, el entorno regional, el racial desdén al sufrimiento y hasta la propia muerte de muchos miembros de una prestante familia venida del Medio Oriente, que tuvo asentamiento en una pequeña población de América del Sur hace muchos años. En ese pueblo, Elías y María abrieron un almacén con mercancía importada. Trabajaron de sol a sol, con inteligencia y tenacidad, amasaron una considerable fortuna hasta construir una especie de imperio.


Personajes que sufren, sienten y padecen, pero que también sueñan y consiguen lo deseado. Personajes que tienen que salir de sus casas, de su ciudad, de su entorno y de su país, para poder vivir la vida como la sienten. Personajes emigrantes de sus cuerpos, de sí mismos y sus deseos.
Concretamente esta novela, nos mete de lleno en una barca cuya travesía enfrenta enredos aristócratas y enardecidas comparaciones teologales. La trama flota por los caminos de Dios y las trochas del diablo.


La novela “Círculo en llamas”, de la autora sincelejana, Elvia Chadid Jattin, como cualquier entelequia que se levante, será de todos modos, relacionada con una muy subjetiva pureza de amor y odio que hará de una realidad, un vitral esparcido por todas las beldades inflamables que van pulverizando tiempo y espacio con su despiadada disolución de los perfiles preestablecidos: “Antonieta frustrada por su soltería, veía con amargura trascurrir los días, meses y años, en la intimidad de su alcoba maldecía por no haber encontrado al rey de sus sueños, tener por fuerzas que reprimir el deseo de ser poseída por un hombre que la hiciera estremecer hasta los tuétanos”

Si una novela como ésta tiene algún sentido, es que haya lectores que puedan escudriñar en sus páginas, respuestas a preguntas que todos nos hemos hecho en alguna ocasión en nuestro trasegar diario, es decir, encontrarán en ella un fiel reflejo de pronto de sus propias vidas: “Si alguna vez no actué con justicia, perdónenme. Mi fin está cercano, eso me impulsó a dejarles estas cartas, consérvenlas para que recuerden a este padre que quizás no les prodigó el amor, afecto y cuidados que debía; mi deber fue desempeñarme como padre y madre, por confiado no cumplí. Los amo con infinito amor, los bendigo y de nuevo les pido perdón”. Atentamente, Adonai.
¡Por último les digo, respetados lectores, ¡métanse en el Círculo, que se quemarán de emoción. No habrá que echarle agua a las llamas!


miércoles, 2 de julio de 2014

Palabras pronunciadas en el matrimonio de mi hija VANINA.




Palabras pronunciadas en el matrimonio de mi hija Vanina Mejía Berdugo
¡Un nuevo comienzo en tu vida, querida hija, con entregas previsibles!
Por Tito Mejía Sarmiento
Amigos(as) presentes:
Mi  hija Vanina Esther Mejía Berdugo  o mejor mi “Chachi linda”, como la hago llamar desde el mismo día en que nació, hoy sella una emocional unión con  Carlos Montalvo Linero  a través del sagrado vínculo del matrimonio. Por eso, delante de todos ustedes, me es necesario sembrar en calidad de padre y, precisamente cuando en mi corazón en estos instantes,  convergen muchos sentimientos encontrados, unas semillas en la propia  raíz  de esa unión.  Semillas que estoy seguro van a dar los frutos necesarios que un  amor eterno requiere.
La primera semilla es,   la sinceridad. Una sinceridad que esté por encima de todo y, por donde no se asome el simulacro empeñado para que entre los dos, no haya cortinas ni reticencias que se aticen con las sombras.
La segunda semilla es, asirse de las manos por un mismo camino con la convicción de que el amor amparará, abrigará cada instante de sus convivencias, e incluso, seguir siempre asidos de las manos hasta cuando junto a la lumbre por algún motivo, discurran los días lánguidos en el crudo invierno del sol triste y opaco, para que en el acto circunstancial,  irradie la energía de los días felices.
La tercera es, la semilla de los sueños compartidos, es decir que sea la síntesis perfecta, en la evidencia de las cosas con las noches de una realidad guardada para un amanecer concreto.
La cuarta semilla es la bondad, una bondad como una ofrenda que supone una estirpe en esta partida que hoy te juegas desde siempre, hija amada con Carlos. Recuerden  que “la mano que da nunca estará vacía entre la realidad y el deseo”.
Cuando en mis noches de insomnio, mi querida hija Vanina, entre a tu alcoba y no te vea, escogeré el momento oportuno para recordarte siempre, mi Chachi linda. Entonces, todo parecerá hermoso sin serlo. Me acordaré de ti en el acto, como cuando tenías 4 años y ya cantabas al pie de letra, esa bella tonada de Marco Antonio, titulada “Si no te hubieras ido”:
Te extraño más que nunca y no sé qué hacer
despierto y te recuerdo al amanecer
espera otro día por vivir sin ti
el espejo no miente me veo tan diferente
me haces falta tú.
No hay nada más difícil que vivir sin ti
sufriendo de la espera de verte llegar
el frío de mi cuerpo pregunta por ti
y no sé dónde estás
si no te hubieras ido sería tan feliz…
(Debe sonar la canción).
Me acordaré de ti, Vani, cada domingo diciéndome con tu voz penetrante: _papi, papi me haces huevo perico hoy_. _ ¿O qué han dicho hoy de mí?_
Me costará días, meses, años, mi Chachi  linda, comprender que a partir de hoy, te alejarás un poco de nuestro cobijo para formar al lado de tu esposo Carlos, tu propio hogar,  con toda la prole que a bien tengan traer a esta geografía terrenal.
¡Qué seas feliz, amada hija!
¡Larga vida para ti, mi Chachi linda y para Carlos, también!
Barranquilla, 28 de junio de 2014