domingo, 16 de junio de 2013






Si hoy día del padre, estuvieras a mi lado, viejo César Mejía Pizarro (TITO)



Por Tito Mejía Sarmiento



Imposible silenciar tu voz de mis oídos, papá.

Borrar tu imagen de mi memoria, también es imposible.

Desprender tu abrazo de mi cuerpo, es mucho más que imposible.

Tu piel es mi piel, viejo Tito.

Recojo el abril de tu vida para la mía, mi viejo amado.

Tus consejos jamás se gastarán, te lo juro,

porque los guardaré en mi corazón,

y tu inteligencia de contador empírico,

y hablante de dos idiomas (español e inglés) mucho menos,

porque será el manual de presencias

para los días que me siguen en esta carrera febril sin metas,

mi contertulio amado.



Ahora cuando acudo a los predios de mi infancia,

me acuerdo de ti, enseñándome

cómo manejar la primera bicicleta “Royal florido”

que me trajo el niño Dios por los años 60,

mientras Cipriano, Arnaldo y Nelson

se desdoblaban en cólera porque sus barcos piratas

no querían partir de aquel puerto imaginario

de la alberca que tenía mi abuela María Guadalupe

en aquel inmenso patio de arena blanca de su casa.



Cómo olvidarme papá,

de la cotidianidad de tu mundo interior

que transportabas a la esfera de la ternura

de la vieja Eloina, quien entre otras cosas,

te aguantó durante muchos años

las travesuras del Casanova enamorador

que fuiste y quien ahora tan débil y triste,

te va a esperar impaciente en la terraza de la casa

como si te hubieras ido de viaje.

Te va a estar esperando para que bailes con ella magistralmente,

la canción “El Guayacán” interpretada por Lizandro Meza

que tanto te gustaba y el vals “Los bosques de Viena” de Johann Strauss.



¡Papá, yo quiero ser tu yo, disperso en mil amores!

Viejo Tito, en estos momentos la razón se levanta,

rompe los esquemas tangibles y la tristeza por otro lado,

toca el portón de las angustias,

traspasa el tiempo de evocaciones viejas con su aguda lanza,

mientras las huellas de la vida

quedan impresas en los ojos del alma

para siempre con sus lágrimas furtivas y rebeldes.



Entonces, sólo quedan entre otras cosas,

las fotografías sonrientes de épocas festivas, extrañas

y el cenicero con el último cigarro que fumaste

mientras jugabas dominó todos los domingos

en “El Nuevo Mundo” con tus amigos Rafael Visbal, el mono Bibio,

mis tíos Néstor y Gustavo entre otros ,

la infaltable botella de menticol

y la libreta de apuntes con tu rosario de palabras en la mesita de noche ,

en un intento de amor sin despedida, viejo hermoso.



Y también por supuesto, quedan Bertha, Vilma,

Mirna, Libia, Germán, Alex, Alejandra

y Kito escuchando tus pasos

con un amor verdadero y transitando caminos

sin tus manos por el resto de la casa.

Me queda un olvido repleto de recuerdos que eres tú, papá querido.

¡Qué orgulloso me siento de ti, papá!

¡Te amaré siempre, mi querido viejo Tito!



Tu hijo, Tito Mejía Sarmiento.

Poeta Colombiano







jueves, 13 de junio de 2013

La Urraka Cartagena: El ojo de la cerradura

La Urraka Cartagena: El ojo de la cerradura: Luís Altamiranda Sandoval, “Todo un veterano de la Salsa” Por Tito  Mejía Sarmiento Luís Altamiranda Sandoval, locutor de mil batalla...

lunes, 10 de junio de 2013



SEÑAS DEL PERSEGUIDOR




Confieso que nací
en un pueblo ribereño
donde hubiera querido nacer
cada vez que naciera.

Donde fui concebido además,
por una hermosa pareja
que se pasaba muchas veces la vida hablando
del amor y sus metáforas bajo la tela de la noche
y sus luciérnagas diminutas.

Una pareja de ojos toledanos que transitaba
asida de las manos por los mismos caminos
aunque le pareciera cerca
lo que estaba tan lejos.

Confieso que mi piel se eriza hoy
en llamarada, ajena a la raíz que la redime,
al acercarme a la ventana de la evocación :
Los primeros aguaceros de octubre internados
en el arenoso patio de la vieja casa de paja,
entorno esencial de nuestros sueños,
que espantaban a las palomas de plumaje
gris y blanco que en el loco afán
por resguardarse en sus casitas de madera
que papá les colocaba en la cúpula de los árboles,
cruzaban los aires en medio del émbolo sonoro de su gutural monotonía.

Aquella gotera en mi cuarto
con su entrañable olor a humedad,
que en ósmosis mutua de ruido y frialdad,
al caer en el recipiente de turno,
no nos dejaba dormir.

Es que nada se puede detener
sin sentir felicidad: mis hermanos cabalgando
sobre escobas haciendo de jinetes enmascarados,
y yo persiguiéndolos por las encharcadas calles del pueblo
con un revólver imaginario entre mis manos
hasta darles captura al final del arco iris.

Confieso que cuando tenía diez años,
casi todos los viernes
bajo la luz de una luna amaestrada,
jugaba con la vecinita de enfrente,
que tanto me gustaba, a “los besos robados.”
Abro paréntesis para decir,
que esa vecinita de enfrente,
es hoy la compañera inseparable de mis días
con muchos episodios que contar
cuando el amor se declara culpable.

Confieso que con la devoción del flagelante
de un viernes santo
y con el luto de marfil herido
por la pérdida de algún amigo,
que sin decir su nombre quedaba clavado
para siempre en el alma de todos los lugareños,
no faltaba ni faltaré a los funerales en mi terruño,
porque se viven, se sienten al unísono
aunque en el centro de los mismos,
esté el errante de lo mundano,
ese que por burlarse o por escapar aún más
del terco intento, inventa cosas,
se ríe o mira con piedad su propio simulacro.

Y como el tiempo huye
y te da señas para que registres la huella de su paso,
no quiero cerrar este poema
no sin antes decir,
que sigo buscando con ojos persistentes
la cara de la vida en todos los rincones
de mi pueblo ribereño,
aun cuando me cobije en la inmaculada lágrima
que se forma en los bordes de la risa y de la locura.

TITO MEJÍA SARMIENTO

sábado, 8 de junio de 2013

MARKOTÉ, gran mariscal del periodismo en el Caribe Colombiano

Se inició en el periodismo con tarjeta profesional 421 del M.E.N., en 1954, en
la amurallada  Cartagena de Indias

Además, laboró en Emisoras Fuentes, al lado de los recordados periodistas Fat Lavalle, Napoleón Perea Castro, Melanio Porto Ariza y Édgar García Ochoa, el popular Flash, cubriendo deportes y farándula

Descubridor del que sería años más tarde uno de los más grandes cantantes de Los Corraleros del Majagual, Eliseo “Trabalenguas” Herrera

Ha sido director de Emisoras Unidas, jurado del Festival de Orquestas y, desde hace 44 años, relacionista de Los Melódicos de Venezuela

Hombre de muchas corbatas y sonrisas



Por Tito Sensación Mejía


Me dediqué por muchas horas, como el famoso detective Sherlock Holmes, a seguirle los pasos al veterano hombre de la radio y del periodismo Marco T. Barros Ariza, sin que él se diera cuenta de mi recorrido sigiloso de su casa a sus lugares de trabajo, y viceversa. Me llamó poderosamente la atención su andar seguro, recto, su jovialidad, su elegancia en el hablar, su fino humor al contestar efusivamente el saludo de muchas personas del común, de la radio, la televisión, lectores suyos, críticos y colegas que le abordaban y que, a decir verdad, le tienen un aprecio superlativo por las mismas manifestaciones que le exteriorizan y, por supuesto, su infaltable corbata (su colección pasa de miles, ya que las usa desde cuando hizo la primera comunión a la edad de 12 años, en la iglesia de Chiquinquirá), que combinaba con su vestimenta diaria y que lo hacían ver como en efecto es, un gentilhombre, o como dice el colega Pepe Sánchez: “Markoté es el caballero que encarna el espíritu del barranquillero antiguo, y del hombre de radio de antaño, reposado y elocuente, que ya le habían mostrado al mundo figuras con la calidad de Juan Eugenio Cañavera, Elías Pellet Buitrago, Alfonso Rosales Navarro, Edgardo de Castro y decenas más de coterráneos que se encargaron de demostrarle al país que Barranquilla fue la verdadera cuna de la civilización en Colombia”.

CARRERA BRILLANTE

Las horas nunca pasan en balde –me digo para mis adentros cuando llego a su residencia de la calle 75 No. 44- 56. Lo primero que hace es soltarme un “Primero Dios, bienvenido a mi casa, maestro Tito”, cuando los últimos rayos de un sol asustado por estos días lo iluminaban todo, enalteciendo momentáneamente con radiantes colores unas tonalidades que muy poco se están viendo en Barranquilla por la temporada invernal que nos azota. Enciendo la grabadora y su voz parece seguir el compás del señorío de tantos años: “Nací un miércoles 19 de septiembre de 1922, a las cuatro y treinta de la tarde, en la Calle Sello con la Carrera Concordia, barrio San Roque de Barranquilla, y allí crecí, pudiendo valorar rápido el significado de unos maltrechos conceptos en el mundo actual: trabajo, respeto y dignidad. Me inicié en esto del periodismo con tarjeta profesional 421 del M.E.N., en el año de 1954, en Cartagena de Indias, en la jefatura del Terminal, de donde obtuve una modesta pensión en 1967.Además, laboré en Emisoras Fuentes, al lado de los recordados periodistas Fat Lavalle, Napoleón Perea Castro, Melanio Porto Ariza y Édgar García Ochoa, el popular Flash, cubriendo deportes y farándula. Estando en la ciudad amurallada, fundé la famosa Orquesta del Terminal, descubrí al que sería años más tarde uno de los más grandes cantantes de Los Corraleros del Majagual, Eliseo Trabalenguas Herrera. Regreso a Barranquilla en 1968, me vinculo como Jefe de Producción de Discos Tropical, y posteriormente fui director de Emisoras Unidas. Luego creo el programa Candilejas por la ya desaparecida Onda Nueva, del gran amigo y colega Jaime El Coloso Jiménez. Más adelante, dirijo el programa Reportajes Espectaculares, por Emisora Atlántico, y en horas de la noche hago las veces de corrector de estilo y jefe de Redacción del Diario La Libertad, del apreciado Roberto Esper Rebaje. Desde el año 1993, realizo el programa Recuerdos con Markoté, hoy por Radio Tropical, los sábados de dos a tres de la tarde, antes por Radio Cultural Uniautónoma Estéreo. Soy relacionista público desde hace más de 35 años de la Orquesta Los Melódicos de Venezuela. He sido jurado en el Festival de Orquestas del Carnaval de Barranquilla. Participo en la sección ‘Los miércoles del recuerdo’ en el programa Satélite, que dirige Abel González Chávez por Emisora Atlántico, y escribo todos los jueves mi columna ‘¿Sabía Usted que...?’, en el periódico La Libertad”.

ESPECIE EN VÍAS DE EXTINCIÓN

Me atrevo a decir, sin exageración, que Markoté es una especie en vías de extinción dentro de las comunicaciones sociales por su capacidad, su jovialidad, su don de gentes, su vitalidad y, sobre todo, por su recia disciplina demostrada durante sus 93 años de vida: un hombre que jamás se ha llevado un trago de ron, cerveza, whisky o champaña a la boca, a pesar de recibir consuetudinariamente múltiples invitaciones de artistas, casas disqueras, eventos culturales… para asistir a sitios de Barranquilla, la Costa, Colombia y el exterior. En recompensa a esa repulsión por el alcohol, su amigo y médico de cabecera Antonio Saladen lo premió con una composición titulada: Markoté, la cual fue grabada en ritmo de fandango para el sello Curro por el maestro Manuel Villanueva, con el acompañamiento de la siempre recordada voz de Crescencio Camacho, y cuyas dos primeras estrofas dicen: Yo tengo un amigo que se llama Marco T./ pero cosa rara/ a él no le gusta bebé/ mas tengan cuidado muchachitas si lo ven/ no le gusta el trago/ pero mucho la mujé.- Tiene un bigotito piruetearero y socarrón / Mas les aseguro que nunca lo moja en ron/ Y sus cualidades él nunca las emplea mal/ Al hombre le dicen el ñero del terminal-.

CUANDO EL AMOR LLEGA ASÍ, DE ESA MANERA

Su cabello y bigotes color plomizo me traen a la memoria a los mejores actores de la época de oro del cine mexicano como Arturo de Córdova, El Indio Fernández y Luis Buñuel Portolés (español naturalizado mexicano), entre otros, quienes fueron filmados en blanco y negro para deleitar a centenares de generaciones en los años cincuenta, sesenta y setenta. Las mismas generaciones que iban a los teatros de cielos abiertos y cubiertos por un montón de estrellas en horas de la noche. “Allí, precisamente en uno de esos teatros, después de haber salido dos horas antes de una fiesta de cumpleaños, conocí con el mayor respeto a la que sería años más tarde mi esposa, Beatriz Elena Donado, quien me regaló 6 hermosos hijos, de los que sobreviven 5 y con quienes a veces sueño todavía acurrucándolos al pie de sus camas”.

CELIA CRUZ, DANIEL SANTOS, RENATO CAPRILES, ESTHER FORERO, SHAKIRA Y ANDRÉS CEPEDA

Markoté, con una rapidez pulida del tiempo que envidiaría cualquier joven de 15 años, me responde sobre los artistas de la vieja guardia y de hoy que más admira: “Celia Cruz, lo más grande que he conocido en la música. No porque haya sido mi amiga personal de tantos años, ni me haya regalado 17 corbatas que todavía conservo, ni porque me haya ofrecido, el día de mis cumpleaños, su concierto el 19 de septiembre de 1992 en el Estadio Metropolitano Roberto Flaco Meléndez, sino por su calidad. Daniel Santos, El Jefe, que con su voz nasal lo conquistó todo, musicalmente hablando, grabó de todo, y eso solo lo hace un grande. Renato Capriles, toda una institución del pentagrama musical latinoamericano. Ahí sigue vigente con su Orquesta Los Melódicos. Estercita Forero, por algo el colega Gustavo Castillo García la inmortalizó como La Novia de Barranquilla, y de Shakira te digo que es inmensa como artista y como persona, por eso la quieren en todo el mundo. Pasarán muchísimos años para que salga otra como ella. Otro muchacho muy bueno es Andrés Cepeda, ojo con él. Lo que quiero significar es que, a pesar de ser un amante empedernido de la música veterana, no soy ajeno a la nueva camada de artistas que están emergiendo en la farándula”. Como todo es intenso mientras dura la vida, y la misma vida es sutil en el imaginario del pueblo que se teje de acontecimientos sucedidos, al maestro Marco Tulio Barros Ariza, el mismo hombre que jamás ha utilizado los medios de comunicación para zaherir, agraviar o lanzar expresiones fuera de tono, le gustaría que lo recordaran con un acróstico tomado de las letras iniciales de sus nombres y apellidos:
¡Mejor
Tener en la vida
Bastantes

Amistades, corbatas, discos que cualesquiera otras cosas!

viernes, 3 de mayo de 2013

La Urraka Cartagena: Por el ojo de la cerradura

La Urraka Cartagena: Por el ojo de la cerradura: Sordos(as) en un futuro no muy lejano Por Tito Mejía Sarmiento Me subí en la buseta de la línea Sobusa, carrera 54 de Barranquilla a ...

miércoles, 1 de mayo de 2013

NUEVOS POEMAS DE TITO MEJÍA SARMIENTO

MARINEROS




Los vi

en el puerto

clausurando besos

y de repente

al mar

que les da

vida.

TITO MEJÍA SARMIENTO





ASPIRACIÓN

Bajaré
por ese fuego
que no se extingue
a lubricar
la fiera noche.
TITO MEJÍA SARMIENTO

MUTANTE

Mira
al espejo
sin temor
y deja
que tus ojos
hagan el resto.
TITO MEJÍA SARMIENTO

HIPNOSIS

Clava tus ojos en los míos que...
hacia ti voy eterno.
TITO MEJÍA SARMIENTO


Hoy 29 de abril, se cumplen 9 años que asesinaron a mi hermano NELSON.

 ¿Por qué mataron a mi hermano, si era tan bueno?
 Nelson Ricardo Mejía Sarmiento In Memoriam, médico y filántropo (1956 - 2004)

 Por Tito Mejía Sarmiento

 El 29 de abril del 2004, quedó imbricado en mi alma para siempre, en el de mi familia y por supuesto, en el de muchas personas de Santo Tomás (Atlántico). Ese día le segaron la vida a mi hermano Nelson Ricardo Mejía Sarmiento, propinándole alevosamente dos disparos en la cabeza a escasos metros del DAS en Barranquilla. Nueve años después, nos seguimos preguntando el porqué mataron al médico de la eterna bondad, el porqué mataron aquel niño delgado que corría detrás de un balón en la arenosa Calle Granada al final de los años 50s, el porqué mataron al mismo niño enjuto, de orejas grandes que simulaba curar con unos alambres eléctricos que hacían las veces de estetoscopio, a otros niños de su edad. ¿Sería porque era un facultativo de la Medicina, exitoso y competente? ¿Sería porque era un médico que nació con un corazón de puertas abiertas por donde entraba todo el que quería, a cualquier hora del día, noche o madrugada sin pedir permiso y sin pagar cinco centavos o sencilla y llanamente porque regalaba las medicinas a muchos pacientes, fundamentalmente los más necesitados? ¿Sería porque Nelson era un líder genuino, honesto, que apareció cuando nuestro pueblo, Santo Tomás, atravesaba por una de las peores crisis políticas, económicas y sociales de la historia, y logró catapultarlo en las dos oportunidades (de 1995 a 1997 y de 2004 a 2007) en que fungió como alcalde, a la cúspide del progreso? De ahí el estribillo famoso que aún los Tomasinos recuerdan con afecto: “Con Nelson las obras sí se ven” ¿Sería porque los habitantes de Santo Tomás, como lo amaban tanto, lo eligieron dos veces alcalde con la votación más alta en la historia popular del municipio? ¿Sería porque le dio la oportunidad a varias personas con limitaciones físicas para trabajar: Armando Fernández, Rafael Manga Charris, Martha Fontalvo Badillo…, demostrándoles a muchos incrédulos que esos seres humanos podían ser útiles también a la sociedad? ¿Sería porque venía creciendo vertiginosamente en la política? ¡Ya lo estaban postulando para la Cámara de Representantes! ¿O sería como escribió en una oportunidad el gran narrador Ramón Molinares Sarmiento: “A Nelson lo ven también entrando de puntillas en sus sueños las muchachas que lo aman porque es un hombre bueno, un médico de ojo clínico certero, un varón generoso y buen mozo”? ¿Sería porque llegó a ser padrino de más 400 niños(as) de Santo Tomás y poblaciones circunvecinas? ¿O Sería porque “Fuerzas Oscuras” simplemente querían quitarlo del camino porque no se dejaba sobornar, según reportes de prensa? De todas maneras, confiamos en que su crimen no quede impune como hasta ahora. Necesitamos saber la verdad para acabar con esta incertidumbre que todas las mañanas se asoma por las ventanas, burlándose de todos nosotros, mientras el día se expone al sentimiento y, en el mar de los ojos de mi madre Eloína, se balancean grandes olas de tristeza. Santo Tomás, 29 de abril de 2013