MARINEROS
Los vi
en el puerto
clausurando besos
y de repente
al mar
que les da
vida.
TITO MEJÍA SARMIENTO
ASPIRACIÓN
Bajaré
por ese fuego
que no se extingue
a lubricar
la fiera noche.
TITO MEJÍA SARMIENTO
MUTANTE
Mira
al espejo
sin temor
y deja
que tus ojos
hagan el resto.
TITO MEJÍA SARMIENTO
HIPNOSIS
Clava tus ojos en los míos que...
hacia ti voy eterno.
TITO MEJÍA SARMIENTO
miércoles, 1 de mayo de 2013


Hoy 29 de abril, se cumplen 9 años que asesinaron a mi hermano NELSON.
¿Por qué mataron a mi hermano, si era tan bueno?
Nelson Ricardo Mejía Sarmiento In Memoriam, médico y filántropo (1956 - 2004)
Por Tito Mejía Sarmiento
El 29 de abril del 2004, quedó imbricado en mi alma para siempre, en el de mi familia y por supuesto, en el de muchas personas de Santo Tomás (Atlántico). Ese día le segaron la vida a mi hermano Nelson Ricardo Mejía Sarmiento, propinándole alevosamente dos disparos en la cabeza a escasos metros del DAS en Barranquilla. Nueve años después, nos seguimos preguntando el porqué mataron al médico de la eterna bondad, el porqué mataron aquel niño delgado que corría detrás de un balón en la arenosa Calle Granada al final de los años 50s, el porqué mataron al mismo niño enjuto, de orejas grandes que simulaba curar con unos alambres eléctricos que hacían las veces de estetoscopio, a otros niños de su edad. ¿Sería porque era un facultativo de la Medicina, exitoso y competente? ¿Sería porque era un médico que nació con un corazón de puertas abiertas por donde entraba todo el que quería, a cualquier hora del día, noche o madrugada sin pedir permiso y sin pagar cinco centavos o sencilla y llanamente porque regalaba las medicinas a muchos pacientes, fundamentalmente los más necesitados? ¿Sería porque Nelson era un líder genuino, honesto, que apareció cuando nuestro pueblo, Santo Tomás, atravesaba por una de las peores crisis políticas, económicas y sociales de la historia, y logró catapultarlo en las dos oportunidades (de 1995 a 1997 y de 2004 a 2007) en que fungió como alcalde, a la cúspide del progreso? De ahí el estribillo famoso que aún los Tomasinos recuerdan con afecto: “Con Nelson las obras sí se ven” ¿Sería porque los habitantes de Santo Tomás, como lo amaban tanto, lo eligieron dos veces alcalde con la votación más alta en la historia popular del municipio? ¿Sería porque le dio la oportunidad a varias personas con limitaciones físicas para trabajar: Armando Fernández, Rafael Manga Charris, Martha Fontalvo Badillo…, demostrándoles a muchos incrédulos que esos seres humanos podían ser útiles también a la sociedad? ¿Sería porque venía creciendo vertiginosamente en la política? ¡Ya lo estaban postulando para la Cámara de Representantes! ¿O sería como escribió en una oportunidad el gran narrador Ramón Molinares Sarmiento: “A Nelson lo ven también entrando de puntillas en sus sueños las muchachas que lo aman porque es un hombre bueno, un médico de ojo clínico certero, un varón generoso y buen mozo”? ¿Sería porque llegó a ser padrino de más 400 niños(as) de Santo Tomás y poblaciones circunvecinas? ¿O Sería porque “Fuerzas Oscuras” simplemente querían quitarlo del camino porque no se dejaba sobornar, según reportes de prensa? De todas maneras, confiamos en que su crimen no quede impune como hasta ahora. Necesitamos saber la verdad para acabar con esta incertidumbre que todas las mañanas se asoma por las ventanas, burlándose de todos nosotros, mientras el día se expone al sentimiento y, en el mar de los ojos de mi madre Eloína, se balancean grandes olas de tristeza. Santo Tomás, 29 de abril de 2013
sábado, 2 de marzo de 2013
Texto leído en la presentación del libro cara y sello "De la ciudad y sus amores ajenos", de Tito Mejía Sarmiento, y "Memoria diaria de un condenado", de Pedro Conrado Cúdriz, el día 1 de marzo (2013), en el salón de conferencias de Combarranquilla de Boston.
DOS MOMENTOS TEMÁTICOS EN LA POESÍA DE TITO MEJÍA SARMIENTO
Guillermo Tedio
El escenario donde Tito Mejía Sarmiento echa a rodar sus evocaciones o las líricas de sus asuntos poéticos, es la urbe, como se dice en el título del libro que hoy presentamos —La ciudad y sus amores ajenos. Allí, como en toda ciudad que se respete, hay la angustia callejera, la muerte, el rodar del transeúnte, el ajetreo del negocio, la diligencia que nos hace sufrir de cotidiano fastidio. Y en ese ámbito o espacio, en esa escena, es necesario que el amor se haga ajeno, es decir, auténtico, porque el propio se ha vuelto extraño en la hipocresía de las convenciones sociales. Y solo en el cuerpo del otro se alcanza esa ebriedad de milonga silente que recompone las fuerzas y el latido para seguir empujando el carro 'e mula de la vida. Sin temor a equivocarme, yo diría que hay dos momentos, si se quiere, dos direcciones o ejes temáticos en la poesía de Tito. Uno es el día, la calle, la plaza, el miedo, la muerte, es decir el afuera de la ciudad que sangra. Y el otro es la noche, lo nocturno, propiamente la alcoba, el adentro, la presencia del cuerpo femenino, la piel de los amantes, es decir, el erotismo, el amor. Y esos dos momentos o ejes temáticos nos devuelven a Eros y Tánatos, que parece ser el doble fondo de toda ciudad moderna. Y tal vez por ese retorno de Tito al arquetipo inicial de los griegos, es que Ícaro, en esta poesía fresca y descomplicada, sea ahora un payaso de circo urbano que juega a derretir sus alas en los resplandores del trópico. Y así mismo, Penélope sea una palenquera vendedora de bollos que espera a su marido perdido en la búsqueda de trabajo por las calles de una Ítaca urbana. Y regrese Lais de Corinto en el cuerpo de una mujer sin escuela cuyos tacones, después de muerta, aún siguen resonando en los oídos de sus muchos amantes nocturnos. Así, las calles con sus mendigos y su argamasa gris, su basura y el aullido de sus perros, su pan duro y su lluvia desaparecen. Toda esa rutina se acaba cuando el hablante lírico hecho personaje abandona el tráfago exterior de la ciudad y entra a la alcoba para que entonces ella se quite el vestido rojo que hace juego con su boca roja y su piel se abra de un solo tajo. El erotismo va siendo entonces una constante que madura en los poemas de Tito. No hay que olvidar que Eros es quizás la experiencia humana que ofrece mayor gozo a la existencia, de allí que sea el bocado de siempre, la perpetua búsqueda, el más poderoso instrumento para romper la monotonía y el sufrimiento que deja sobre nuestra piel la herrumbre de la ciudad diurna. En literatura, el erotismo y la sensualidad se dejan sentir mediante un tejido de palabras que nos devuelven a la experiencia amorosa de las formas corporales, de los olores y sabores de la piel, de los dilemas y entregas del tacto. El afuera de la ciudad es el miedo. De allí que el hablante diga: "Es mejor quedarse en casa / una noche de estas / e inventarse citas improbables / tras la puerta del miedo". Porque en el día, las calles y plazas de la ciudad son el campo de una guerra que deja cicatrices en la cara hambrienta del niño abandonado, del pordiosero harapiento, de la prostituta ambulante, del atracador ansioso, del obrero moroso en su deuda. En cambio, en la noche es otra la guerra que se juega en las alcobas y ahora los asaltos son de "carne armada" cuando el hablante dice: "Arriba las manos que esto es un asalto", y la mujer se desnuda y le entrega su boca. Es entonces cuando los amantes se vuelven "guerreros pensantes / que juegan a matarse por amor". Barranquilla, marzo 1 de 2013
Guillermo Tedio
El escenario donde Tito Mejía Sarmiento echa a rodar sus evocaciones o las líricas de sus asuntos poéticos, es la urbe, como se dice en el título del libro que hoy presentamos —La ciudad y sus amores ajenos. Allí, como en toda ciudad que se respete, hay la angustia callejera, la muerte, el rodar del transeúnte, el ajetreo del negocio, la diligencia que nos hace sufrir de cotidiano fastidio. Y en ese ámbito o espacio, en esa escena, es necesario que el amor se haga ajeno, es decir, auténtico, porque el propio se ha vuelto extraño en la hipocresía de las convenciones sociales. Y solo en el cuerpo del otro se alcanza esa ebriedad de milonga silente que recompone las fuerzas y el latido para seguir empujando el carro 'e mula de la vida. Sin temor a equivocarme, yo diría que hay dos momentos, si se quiere, dos direcciones o ejes temáticos en la poesía de Tito. Uno es el día, la calle, la plaza, el miedo, la muerte, es decir el afuera de la ciudad que sangra. Y el otro es la noche, lo nocturno, propiamente la alcoba, el adentro, la presencia del cuerpo femenino, la piel de los amantes, es decir, el erotismo, el amor. Y esos dos momentos o ejes temáticos nos devuelven a Eros y Tánatos, que parece ser el doble fondo de toda ciudad moderna. Y tal vez por ese retorno de Tito al arquetipo inicial de los griegos, es que Ícaro, en esta poesía fresca y descomplicada, sea ahora un payaso de circo urbano que juega a derretir sus alas en los resplandores del trópico. Y así mismo, Penélope sea una palenquera vendedora de bollos que espera a su marido perdido en la búsqueda de trabajo por las calles de una Ítaca urbana. Y regrese Lais de Corinto en el cuerpo de una mujer sin escuela cuyos tacones, después de muerta, aún siguen resonando en los oídos de sus muchos amantes nocturnos. Así, las calles con sus mendigos y su argamasa gris, su basura y el aullido de sus perros, su pan duro y su lluvia desaparecen. Toda esa rutina se acaba cuando el hablante lírico hecho personaje abandona el tráfago exterior de la ciudad y entra a la alcoba para que entonces ella se quite el vestido rojo que hace juego con su boca roja y su piel se abra de un solo tajo. El erotismo va siendo entonces una constante que madura en los poemas de Tito. No hay que olvidar que Eros es quizás la experiencia humana que ofrece mayor gozo a la existencia, de allí que sea el bocado de siempre, la perpetua búsqueda, el más poderoso instrumento para romper la monotonía y el sufrimiento que deja sobre nuestra piel la herrumbre de la ciudad diurna. En literatura, el erotismo y la sensualidad se dejan sentir mediante un tejido de palabras que nos devuelven a la experiencia amorosa de las formas corporales, de los olores y sabores de la piel, de los dilemas y entregas del tacto. El afuera de la ciudad es el miedo. De allí que el hablante diga: "Es mejor quedarse en casa / una noche de estas / e inventarse citas improbables / tras la puerta del miedo". Porque en el día, las calles y plazas de la ciudad son el campo de una guerra que deja cicatrices en la cara hambrienta del niño abandonado, del pordiosero harapiento, de la prostituta ambulante, del atracador ansioso, del obrero moroso en su deuda. En cambio, en la noche es otra la guerra que se juega en las alcobas y ahora los asaltos son de "carne armada" cuando el hablante dice: "Arriba las manos que esto es un asalto", y la mujer se desnuda y le entrega su boca. Es entonces cuando los amantes se vuelven "guerreros pensantes / que juegan a matarse por amor". Barranquilla, marzo 1 de 2013
jueves, 6 de diciembre de 2012
Exiliados en Lille, 30 años después
Entrevista con Ramón Molinares Sarmiento para mi columna: El ojo de la cerradura”, en la revista La Urraka de Cartagena
Por Tito Mejía Sarmiento
Agradeciendo inmensamente la generosidad del narrador oriundo de Santo Tomás, Colombia, Ramón Molinares Sarmiento, quien se encuentra aún en Los Estados Unidos, para con este servidor por la entrevista a través del hilo telefónico, a propósito de la traducción que se ha hecho al idioma Inglés (Exiled in Lille) de su novela “Exiliados en Lille” por Antares Editorial, “por su fuerza creativa, la descarga emocional de sus personajes y su técnica cronológica” y que recientemente fue lanzada en Toronto, Canadá, durante un coloquio, en desarrollo del 21 Festival de la Palabra y de la imagen/ Festival de Diásporas y Retornos que empezó el 25 de septiembre y se prolongará hasta el 17 de noviembre del presente año, presento a los lectores de La Urraka, el diálogo sostenido durante casi media hora.
La voz de este hombre que estudió en la Escuela Normal de Medellín y en la Universidad Libre de Bogotá. Además en las universidades de Lille y Montpellier, Francia, donde adelantó una especialización en literatura francesa y que también es autor de la novela El saxofón del cautivo (1987) y Un hombre destinado a mentir (1993), se escucha gangosa producto quizás de una emoción acumulada por tener que esperar 30 años para ver cristalizado este gran sueño.
Cabe destacar que esta novela cuyo tema central plantea el tenebroso mundo de unos obreros chilenos quienes son objeto de la represión Pinochetista y que ya vomitados por el volcán de la bota militar, se congregan por varios años en la ciudad de Lille (Francia), donde saborean las vicisitudes, se dan íntegros a la lucha por su partido ante la posibilidad de un regreso a la patria amada, fue publicada por primera vez en el año 1982 en Barranquilla por la Editorial El Gallo Capón con 183 páginas:
TMS: ¿Qué lo motivó a usted escribir la novela Exiliados en Lille?
RMS: Expresar mi solidaridad con los Chilenos que se vieron obligados a abandonar su patria a causa de la persecución desatada por la tiranía del régimen dictatorial de Augusto Pinochet. La novela es fruto de mi convivencia con varias familias Chilenas que se refugiaron en Lille.
TMS: ¿Por qué se refugiaron en Lille y no en otras ciudades de Francia?
RMS: Bueno, en ese país los alcaldes tenían autonomía para recibir o no refugiados. En Paris, por ejemplo, con el conservador Jacques Chirac, los exiliados no eran bien recibidos en aquel entonces. En cambio en Lille, el alcalde era el socialista Piere Maurois, quien años más tarde se convertiría en primer ministro del presidente Miterrand. Esto explica, pues, que gran parte de los Chilenos se hubiesen refugiados en la ciudad minera de Lille.
TMS:¿Pensó usted sinceramente, Ramón, que la trama de la novela podría ser como en efecto sucedió, la realidad absoluta de un futuro lejano con el subterfugio en 1990, del presidente chileno Augusto Pinochet, siendo suplido por Patricio Aylwin?
RMS: Lo que sucedió en Chile en los tiempos de la dictadura está descrito en las últimas páginas de la novela. En ese sentido hubo una visión del futuro por parte mía, lo cual no requería, en verdad, mayor esfuerzo. Yo pensaba que el pueblo a la larga recobraría el aliento y terminaría por superar el miedo. Por eso, el desenlace de mi novela está lleno de esperanza. Todos los ejércitos que se dan a la tarea de reprimir a su propio pueblo acaban por ser vencidos. De manera que una vez más la realidad imitará al arte. Los últimos días de Pinochet terminaron siendo similares a los descritos en mi libro.
TMS: ¿Por qué sin haber estado nunca en Chile y sus alrededores, usted presenta en la novela un profundo conocimiento de la realidad socio-económica y política de ese país, con palabras lo suficientemente sólidas, vehementes como para guiar a cualquier exiliado no sólo de Chile sino de alguna otra parte del mundo en la reivindicación con su patria de origen?
RMS: Lo que sucede, Tito, es que a veces resulta más ventajoso abordar la realidad por las vías de la imaginación que por la propia observación directa. El novelista Heinrich Mann, confiesa que una vez pidió permiso para observar el palacio de gobierno de Berlín. No le fue posible entrar pero eso, según él, lo favoreció mucho porque se vio obligado a recurrir al poder de su imaginación para hacer las descripciones del palacio. De haberlas visto directamente, confiesa, su descripción habría sido fría, un poco más pobre.
TMS:¿Cuándo el escritor Ramón Molinares Sarmiento se refiere a algunos personajes de su novela Exiliados en Lille, en aquello que desconocían el lenguaje de los teóricos, sindicatos y cenáculos de las grandes urbes, pero sin embargo tenían muy claro que para amar la libertad y dignidad humanas no eran necesarias tantas lecturas; con qué propósitos hizo eso sabiendo que se podía dar una dualidad en cuanto a la tendencia filosófica de la propia novelas?
RMS: Mis personajes en el exilio son obreros en su gran mayoría y no tienen elementos que les permitan hacer formulaciones teóricas, pero eso no quiere decir que no filosofen, que no reflexionen sobre su propio mundo, sobre su destino de desterrados y sobre las causas políticas que hicieron posibles el exilio. Las reflexiones de los revolucionarios de café parten de sus lecturas, de una realidad libresca. En cambio las de los obreros son fruto de sus vivencias y, en consecuencia, son de mayor hondura humana.
TMS:¿No cree usted que hay una efímera contradicción en el pensamiento de los hijos de Manuel Alvear y otros niños con el de los obreros exiliados, en cuanto al posible regreso a la remota patria perdida?¿ Explique bien eso, Ramón?
RMS: Los párvulos chilenos que llegan a Francia olvidan rápidamente el Español, su lengua, que es el elemento con que más se determina una cultura. Asimilan el idioma Francés y a través de él, la civilización y la cultura de Lille; de manera que es fácil comprender que terminan enfrentados con sus mayores. En realidad, no se trata de un enfrentamiento entre padres e hijos, sino de dos culturas distintas. La de los muchachos, que acaban por sentirse franceses y la de sus padres que jamás podrán jamás de ser chilenos.
TMS: ¿A qué atribuye usted la burla o mofa de los “pequeños tiranos” hacia sus padres en algunos aspectos sobre todo de tipo idiomático, sabiendo que existe afinidad entre ambas lenguas(Española y Francesa)por ser romances. No lo considera una ponderación al idioma francés?
RMS: Si es doloroso confesarlo, pero es obvio que los muchachos se sienten orgullosos de ser franceses. Ven en Francia y en los franceses con qué trajinan diariamente, sobre todo con sus profesores, una cultura que ha alcanzado niveles superiores a los de sus padres. Por lo demás, usted sabe, el loro viejo no aprende a hablar. Los obreros aprendían el francés con mucha dificultad y nunca pudieron expresarse tan correctamente como sus hijos.
TMS: ¿Hablemos ahora del personaje principal de la novela, Manuel Alvear, por qué sufre ese “desvarío sexual” hacia la francesa olvidándose momentáneamente de sus ideales y demás compañeros?
RMS: Manuel Alvear es un hombre muy conflictivo, con complejos de culpa, y de naturaleza agresiva. En Lille, está con las alas cortadas, no puede ejercer las actividades que lo ocupaban en Chile, por ejemplo. Tal vez por esto, cuando las energías acumuladas lo desbordan, toda su agresividad la descarga a través del sexo.
TMS: ¿Advirtiendo que la sociedad evoluciona y además se hace más compleja cada día a través de los tiempos y, ahora cuando su novela ha sido traducida al idioma Inglés, cuál sería el escapismo de la misma, apartándonos de ese tradicionalismo que se apega a una grandilocuencia absoluta y que se ocupa más que todo del aspecto gramatical y no del psicológico y conceptual de la novelística latinoamericana?
RMS: Esto sólo lo podrá contestar el tiempo. No sé si la novela ahora con la traducción al Inglés se fortalecerá más con los años o por el contrario perezca en el olvido. Con la literatura nunca se sabe. El primer tiraje de “Cien años de soledad” fue de tres mil ejemplares, ahora se editan millones. Vamos a esperar qué pasa, ojalá los lectores anglosajones no la dejen morir.
martes, 10 de enero de 2012
LIBRE
LIBRE
Supe que te volaste del manicomio
y ahora eres libre.
¿Dime cómo lo hiciste
para yo hacer lo mismo?
TITO MEJÍA SARMIENTO
Supe que te volaste del manicomio
y ahora eres libre.
¿Dime cómo lo hiciste
para yo hacer lo mismo?
TITO MEJÍA SARMIENTO
CIUDAD HOY( PRIMERA PARTE)
CIUDAD HOY (PRIMERA PARTE)
Me asomo por la ventana
a las seis de la tarde
y veo la ciudad
derrumbarse tras las horas.
Nadie conoce
del espectro que sigue
el ritmo incansable
como rayo de hielo
que en su sexo
aloja sus propias astillas.
TITO MEJIA SARMIENTO
Me asomo por la ventana
a las seis de la tarde
y veo la ciudad
derrumbarse tras las horas.
Nadie conoce
del espectro que sigue
el ritmo incansable
como rayo de hielo
que en su sexo
aloja sus propias astillas.
TITO MEJIA SARMIENTO
martes, 13 de diciembre de 2011
Ante la tumba de mi hermano Nelson

Ante la tumba de mi hermano Nelson
“Si hay un elemento simbólico que soporte con admirable consistencia y cotidianeidad tanto la fantasía como la realidad, ése es el cementerio”.
JOSÉ MARÍA GUELBENZU
Por Tito Mejía Sarmiento
_ Estoy de nuevo frente a ti, hermano._
_ Cuéntame todos tus secretos
que ya está bueno de silencios
y necesito con urgencia apedrear la impunidad
en este país donde la inseguridad parece ser su única divisa
y en donde se siente que rigiera sólo la mentira espesa. _
_ Mi presencia aquí, Nelson,
no es un simple pleonasmo incorrecto
porque siempre mueren los otros, pero tú no,
además, vivir no es otra cosa que desconocer
el límite real de lo que somos, mi amado y eterno hermano._
_ Piensa también en esa gente
que aún te ama y que diariamente te visita,
la gente que pone sus ojos en los míos para llorar juntos por ti,
la misma gente que en un acto de fe poco usual
se lleva el agua de los floreros de tu tumba
para sus casas y en corto tiempo, espera asombrada,
como en efecto ha sucedido, sanar a sus enfermos,
como en la trova de los elfos nórdicos,
en una especie fabular de un nuevo retorno hacia la vida. _
_ Piensa, piensa, piensa, te lo digo tres veces, en esa gente, doctor Mejía._
_ Sé que estás ahí encerrado, hermano mío, en un impreciso panteón
desde el primero de mayo del 2004,
aunque para decir verdad, el 29 de abril del mismo año,
fecha cuando dispararon con felonía en dos ocasiones en tu cabeza
frente las instalaciones del DAS(¡Qué ironía, el departamento administrativo
de seguridad de Barranquilla!), te fuiste para Yaure (África),
donde ahora regalas con un afán encomiable
como lo hacías aquí en Santo Tomás,
un cúmulo de afectos a propios y extraños,
que brotan de tu hermoso corazón de puertas abiertas
durante las horas del día, noche, madrugada,
sin titubear los pensamientos de médico eficiente._
_ ¿Qué por qué vengo tanto, tanto, tanto, a hablar contigo, aquí a la tumba?_
¡Pues, simplemente, Nelson, para que me digas quién
fue “el intelectual” que dio la orden de acabar con tus sueños,
y por una simple razón lógica: te conozco mejor
que la mayoría de los “vivos”, y sé que algún día me lo dirás!
¡No, no, no, te preocupes, gran líder carismático,
no te preocupes, que ninguno de nosotros
va a tomar represalia contra nadie!
_ Amado hermano, sólo queremos que se acabe para siempre
ese nido de incontables deterioros
que se hallan incrustados en ese absurdo recurrente
al que llamamos justicia_
¿Ahora sí comprendes mis jaculatorias, alcalde de siempre?
¡Ah! ¡Ahora si me entiendes, pana mío! ¡Eso es!
_ Escúchame bien, Nelson Ricardo, escúchame, escúchame,
porque ya me voy y va a caer al parecer un fuerte aguacero:
Ni la vieja Eloina, esa madre que sufre en silencio
como una amante inédita
que se hunde en los espejos de las calzadas,
y que ve morir el sol bajo sus párpados
todas las tardes con su dolor infinito,
ni tu esposa, ni tus hijas, ni tus hijos,
primordialmente Kelvin, ese inteligente y apuesto muchacho
que tú dejaste plantado sobre la faz de la tierra
y que ahora vive de tus humildes y altivas huellas,
sobre todo cuando las madrugadas comienzan a coser el día,
ni todos tus hermanos(as) deseamos violencia, Nelson. _
¡Nada de eso!
_Te repito, únicamente queremos
saber la verdad acerca de tu homicidio
para que el alba, se haga alba
en la eterna cantata de sueños,
y de paso los recuerdos se conviertan en poemas
cuando el viento empiece a abrazar vivencias
y las golondrinas pueblen los inviernos
en el patio de nuestra casa de nuevo.
¡Empieza, empieza, empieza, Nelson, a contarme tus secretos,
para que tu memoria sea la memoria de otras memorias!
TITO MEJÍA SARMIENTO
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
