jueves, 6 de diciembre de 2012
Exiliados en Lille, 30 años después
Entrevista con Ramón Molinares Sarmiento para mi columna: El ojo de la cerradura”, en la revista La Urraka de Cartagena
Por Tito Mejía Sarmiento
Agradeciendo inmensamente la generosidad del narrador oriundo de Santo Tomás, Colombia, Ramón Molinares Sarmiento, quien se encuentra aún en Los Estados Unidos, para con este servidor por la entrevista a través del hilo telefónico, a propósito de la traducción que se ha hecho al idioma Inglés (Exiled in Lille) de su novela “Exiliados en Lille” por Antares Editorial, “por su fuerza creativa, la descarga emocional de sus personajes y su técnica cronológica” y que recientemente fue lanzada en Toronto, Canadá, durante un coloquio, en desarrollo del 21 Festival de la Palabra y de la imagen/ Festival de Diásporas y Retornos que empezó el 25 de septiembre y se prolongará hasta el 17 de noviembre del presente año, presento a los lectores de La Urraka, el diálogo sostenido durante casi media hora.
La voz de este hombre que estudió en la Escuela Normal de Medellín y en la Universidad Libre de Bogotá. Además en las universidades de Lille y Montpellier, Francia, donde adelantó una especialización en literatura francesa y que también es autor de la novela El saxofón del cautivo (1987) y Un hombre destinado a mentir (1993), se escucha gangosa producto quizás de una emoción acumulada por tener que esperar 30 años para ver cristalizado este gran sueño.
Cabe destacar que esta novela cuyo tema central plantea el tenebroso mundo de unos obreros chilenos quienes son objeto de la represión Pinochetista y que ya vomitados por el volcán de la bota militar, se congregan por varios años en la ciudad de Lille (Francia), donde saborean las vicisitudes, se dan íntegros a la lucha por su partido ante la posibilidad de un regreso a la patria amada, fue publicada por primera vez en el año 1982 en Barranquilla por la Editorial El Gallo Capón con 183 páginas:
TMS: ¿Qué lo motivó a usted escribir la novela Exiliados en Lille?
RMS: Expresar mi solidaridad con los Chilenos que se vieron obligados a abandonar su patria a causa de la persecución desatada por la tiranía del régimen dictatorial de Augusto Pinochet. La novela es fruto de mi convivencia con varias familias Chilenas que se refugiaron en Lille.
TMS: ¿Por qué se refugiaron en Lille y no en otras ciudades de Francia?
RMS: Bueno, en ese país los alcaldes tenían autonomía para recibir o no refugiados. En Paris, por ejemplo, con el conservador Jacques Chirac, los exiliados no eran bien recibidos en aquel entonces. En cambio en Lille, el alcalde era el socialista Piere Maurois, quien años más tarde se convertiría en primer ministro del presidente Miterrand. Esto explica, pues, que gran parte de los Chilenos se hubiesen refugiados en la ciudad minera de Lille.
TMS:¿Pensó usted sinceramente, Ramón, que la trama de la novela podría ser como en efecto sucedió, la realidad absoluta de un futuro lejano con el subterfugio en 1990, del presidente chileno Augusto Pinochet, siendo suplido por Patricio Aylwin?
RMS: Lo que sucedió en Chile en los tiempos de la dictadura está descrito en las últimas páginas de la novela. En ese sentido hubo una visión del futuro por parte mía, lo cual no requería, en verdad, mayor esfuerzo. Yo pensaba que el pueblo a la larga recobraría el aliento y terminaría por superar el miedo. Por eso, el desenlace de mi novela está lleno de esperanza. Todos los ejércitos que se dan a la tarea de reprimir a su propio pueblo acaban por ser vencidos. De manera que una vez más la realidad imitará al arte. Los últimos días de Pinochet terminaron siendo similares a los descritos en mi libro.
TMS: ¿Por qué sin haber estado nunca en Chile y sus alrededores, usted presenta en la novela un profundo conocimiento de la realidad socio-económica y política de ese país, con palabras lo suficientemente sólidas, vehementes como para guiar a cualquier exiliado no sólo de Chile sino de alguna otra parte del mundo en la reivindicación con su patria de origen?
RMS: Lo que sucede, Tito, es que a veces resulta más ventajoso abordar la realidad por las vías de la imaginación que por la propia observación directa. El novelista Heinrich Mann, confiesa que una vez pidió permiso para observar el palacio de gobierno de Berlín. No le fue posible entrar pero eso, según él, lo favoreció mucho porque se vio obligado a recurrir al poder de su imaginación para hacer las descripciones del palacio. De haberlas visto directamente, confiesa, su descripción habría sido fría, un poco más pobre.
TMS:¿Cuándo el escritor Ramón Molinares Sarmiento se refiere a algunos personajes de su novela Exiliados en Lille, en aquello que desconocían el lenguaje de los teóricos, sindicatos y cenáculos de las grandes urbes, pero sin embargo tenían muy claro que para amar la libertad y dignidad humanas no eran necesarias tantas lecturas; con qué propósitos hizo eso sabiendo que se podía dar una dualidad en cuanto a la tendencia filosófica de la propia novelas?
RMS: Mis personajes en el exilio son obreros en su gran mayoría y no tienen elementos que les permitan hacer formulaciones teóricas, pero eso no quiere decir que no filosofen, que no reflexionen sobre su propio mundo, sobre su destino de desterrados y sobre las causas políticas que hicieron posibles el exilio. Las reflexiones de los revolucionarios de café parten de sus lecturas, de una realidad libresca. En cambio las de los obreros son fruto de sus vivencias y, en consecuencia, son de mayor hondura humana.
TMS:¿No cree usted que hay una efímera contradicción en el pensamiento de los hijos de Manuel Alvear y otros niños con el de los obreros exiliados, en cuanto al posible regreso a la remota patria perdida?¿ Explique bien eso, Ramón?
RMS: Los párvulos chilenos que llegan a Francia olvidan rápidamente el Español, su lengua, que es el elemento con que más se determina una cultura. Asimilan el idioma Francés y a través de él, la civilización y la cultura de Lille; de manera que es fácil comprender que terminan enfrentados con sus mayores. En realidad, no se trata de un enfrentamiento entre padres e hijos, sino de dos culturas distintas. La de los muchachos, que acaban por sentirse franceses y la de sus padres que jamás podrán jamás de ser chilenos.
TMS: ¿A qué atribuye usted la burla o mofa de los “pequeños tiranos” hacia sus padres en algunos aspectos sobre todo de tipo idiomático, sabiendo que existe afinidad entre ambas lenguas(Española y Francesa)por ser romances. No lo considera una ponderación al idioma francés?
RMS: Si es doloroso confesarlo, pero es obvio que los muchachos se sienten orgullosos de ser franceses. Ven en Francia y en los franceses con qué trajinan diariamente, sobre todo con sus profesores, una cultura que ha alcanzado niveles superiores a los de sus padres. Por lo demás, usted sabe, el loro viejo no aprende a hablar. Los obreros aprendían el francés con mucha dificultad y nunca pudieron expresarse tan correctamente como sus hijos.
TMS: ¿Hablemos ahora del personaje principal de la novela, Manuel Alvear, por qué sufre ese “desvarío sexual” hacia la francesa olvidándose momentáneamente de sus ideales y demás compañeros?
RMS: Manuel Alvear es un hombre muy conflictivo, con complejos de culpa, y de naturaleza agresiva. En Lille, está con las alas cortadas, no puede ejercer las actividades que lo ocupaban en Chile, por ejemplo. Tal vez por esto, cuando las energías acumuladas lo desbordan, toda su agresividad la descarga a través del sexo.
TMS: ¿Advirtiendo que la sociedad evoluciona y además se hace más compleja cada día a través de los tiempos y, ahora cuando su novela ha sido traducida al idioma Inglés, cuál sería el escapismo de la misma, apartándonos de ese tradicionalismo que se apega a una grandilocuencia absoluta y que se ocupa más que todo del aspecto gramatical y no del psicológico y conceptual de la novelística latinoamericana?
RMS: Esto sólo lo podrá contestar el tiempo. No sé si la novela ahora con la traducción al Inglés se fortalecerá más con los años o por el contrario perezca en el olvido. Con la literatura nunca se sabe. El primer tiraje de “Cien años de soledad” fue de tres mil ejemplares, ahora se editan millones. Vamos a esperar qué pasa, ojalá los lectores anglosajones no la dejen morir.
martes, 10 de enero de 2012
LIBRE
LIBRE
Supe que te volaste del manicomio
y ahora eres libre.
¿Dime cómo lo hiciste
para yo hacer lo mismo?
TITO MEJÍA SARMIENTO
Supe que te volaste del manicomio
y ahora eres libre.
¿Dime cómo lo hiciste
para yo hacer lo mismo?
TITO MEJÍA SARMIENTO
CIUDAD HOY( PRIMERA PARTE)
CIUDAD HOY (PRIMERA PARTE)
Me asomo por la ventana
a las seis de la tarde
y veo la ciudad
derrumbarse tras las horas.
Nadie conoce
del espectro que sigue
el ritmo incansable
como rayo de hielo
que en su sexo
aloja sus propias astillas.
TITO MEJIA SARMIENTO
Me asomo por la ventana
a las seis de la tarde
y veo la ciudad
derrumbarse tras las horas.
Nadie conoce
del espectro que sigue
el ritmo incansable
como rayo de hielo
que en su sexo
aloja sus propias astillas.
TITO MEJIA SARMIENTO
martes, 13 de diciembre de 2011
Ante la tumba de mi hermano Nelson

Ante la tumba de mi hermano Nelson
“Si hay un elemento simbólico que soporte con admirable consistencia y cotidianeidad tanto la fantasía como la realidad, ése es el cementerio”.
JOSÉ MARÍA GUELBENZU
Por Tito Mejía Sarmiento
_ Estoy de nuevo frente a ti, hermano._
_ Cuéntame todos tus secretos
que ya está bueno de silencios
y necesito con urgencia apedrear la impunidad
en este país donde la inseguridad parece ser su única divisa
y en donde se siente que rigiera sólo la mentira espesa. _
_ Mi presencia aquí, Nelson,
no es un simple pleonasmo incorrecto
porque siempre mueren los otros, pero tú no,
además, vivir no es otra cosa que desconocer
el límite real de lo que somos, mi amado y eterno hermano._
_ Piensa también en esa gente
que aún te ama y que diariamente te visita,
la gente que pone sus ojos en los míos para llorar juntos por ti,
la misma gente que en un acto de fe poco usual
se lleva el agua de los floreros de tu tumba
para sus casas y en corto tiempo, espera asombrada,
como en efecto ha sucedido, sanar a sus enfermos,
como en la trova de los elfos nórdicos,
en una especie fabular de un nuevo retorno hacia la vida. _
_ Piensa, piensa, piensa, te lo digo tres veces, en esa gente, doctor Mejía._
_ Sé que estás ahí encerrado, hermano mío, en un impreciso panteón
desde el primero de mayo del 2004,
aunque para decir verdad, el 29 de abril del mismo año,
fecha cuando dispararon con felonía en dos ocasiones en tu cabeza
frente las instalaciones del DAS(¡Qué ironía, el departamento administrativo
de seguridad de Barranquilla!), te fuiste para Yaure (África),
donde ahora regalas con un afán encomiable
como lo hacías aquí en Santo Tomás,
un cúmulo de afectos a propios y extraños,
que brotan de tu hermoso corazón de puertas abiertas
durante las horas del día, noche, madrugada,
sin titubear los pensamientos de médico eficiente._
_ ¿Qué por qué vengo tanto, tanto, tanto, a hablar contigo, aquí a la tumba?_
¡Pues, simplemente, Nelson, para que me digas quién
fue “el intelectual” que dio la orden de acabar con tus sueños,
y por una simple razón lógica: te conozco mejor
que la mayoría de los “vivos”, y sé que algún día me lo dirás!
¡No, no, no, te preocupes, gran líder carismático,
no te preocupes, que ninguno de nosotros
va a tomar represalia contra nadie!
_ Amado hermano, sólo queremos que se acabe para siempre
ese nido de incontables deterioros
que se hallan incrustados en ese absurdo recurrente
al que llamamos justicia_
¿Ahora sí comprendes mis jaculatorias, alcalde de siempre?
¡Ah! ¡Ahora si me entiendes, pana mío! ¡Eso es!
_ Escúchame bien, Nelson Ricardo, escúchame, escúchame,
porque ya me voy y va a caer al parecer un fuerte aguacero:
Ni la vieja Eloina, esa madre que sufre en silencio
como una amante inédita
que se hunde en los espejos de las calzadas,
y que ve morir el sol bajo sus párpados
todas las tardes con su dolor infinito,
ni tu esposa, ni tus hijas, ni tus hijos,
primordialmente Kelvin, ese inteligente y apuesto muchacho
que tú dejaste plantado sobre la faz de la tierra
y que ahora vive de tus humildes y altivas huellas,
sobre todo cuando las madrugadas comienzan a coser el día,
ni todos tus hermanos(as) deseamos violencia, Nelson. _
¡Nada de eso!
_Te repito, únicamente queremos
saber la verdad acerca de tu homicidio
para que el alba, se haga alba
en la eterna cantata de sueños,
y de paso los recuerdos se conviertan en poemas
cuando el viento empiece a abrazar vivencias
y las golondrinas pueblen los inviernos
en el patio de nuestra casa de nuevo.
¡Empieza, empieza, empieza, Nelson, a contarme tus secretos,
para que tu memoria sea la memoria de otras memorias!
TITO MEJÍA SARMIENTO
miércoles, 30 de noviembre de 2011
PUEBLOS QUE SE LLEVAN EN EL ALMA

PUEBLOS QUE SE LLEVAN EN EL ALMA
“A mis amigos que nunca olvidaré”
Autor: Tito Mejía Sarmiento
Hay pueblos que se llevan
en el alma, pueblos
como --el de Ramón Molinares Sarmiento--
donde “un hombre destinado a mentir”
desfila libremente por sus calles bajo
las sombras de los árboles de mango,
y en donde la mujer que ama,
no apaga la luz para demostrar que
lo entrega todo absolutamente por amor
a los acordes de “el saxofón del cautivo”.
Hay pueblos que se llevan
en el alma, pueblos como
-- el de Pedro Conrado Cúdriz--
donde el ser arrojó su esperma en la vulva
de una “ emboscada de silogismos”
para ver “si el olvido tenía sus huesos”
o “en que instantes se crecían las rosas”
Hay pueblos que se llevan
en el alma, pueblos como
--el de Julio César Lara--
donde el temor no usa pasamontañas
y el pasado se niega a morir,
y en donde aquel que “ama, ama tanto,
regala sus ojos por amor
en la oscuridad rasgada de los viernes”.
Hay pueblos que se llevan
en el alma, pueblos donde
se le saca el paso al hambre
y en donde además, “solitarias almas
se descubren y se desnudan”
con los versos y pinceles
de Tatiana Guardiola Sarmiento
para que “no las esperen mañana”.
Hay pueblos que se llevan
en el alma, pueblos donde
el adiós no es infinito a pesar de la distancia
como le pasa a Aurelio Pizarro Charris,
fabulista que se dejó arrastrar
por un canto triste de fantasmas madrileños,
y “ahora vive hiriendo sus carnes
en una actitud de obligante indagación”
mientras el tiempo apacigua las auroras,
y yo contemplo embelesado
el sexo de la luna por la ventana de mi cuarto,
“sumando noches” como si se tratara
de una “crónica de los días”
en “el ojo ciego del planeta”.
Hay pueblos que definitivamente
se llevan en el alma,
profundamente en el alma: Santo Tomás.
SANTO TOMAS dentro de mí
Por Tito Mejía Sarmiento
Nací en SANTO TOMAS. Soy de los tantos nativos que aman a este terruño por distintas razones, casi siempre razones definitivas como las que tuvieron a lo mejor, Los Hermanos Becerra para fundarlo hace más de 300 años, pero ya pocos recuerdan también es cierto, la suma de anécdotas o los referentes pasados con sus respectivas transparencias de estilos.
SANTO TOMAS como casi todos los pueblos del Atlántico nace y se desarrolla gracias a la tenacidad de sus gentes, muy a pesar de quienes lo planifican, lo gobiernan, con muy raras excepciones, bajo los más grandes impulsos políticos descarados y egoístas, dicen amarlo con cierto desparpajo.
Yo crecí con la triste sensación de que lo único que sucedía en mi pueblo eran los flagelantes del viernes santo, hasta cuando una gama de escritores e historiadores oriundos de aquí, como Ricardo Guardiola (D.E.P.D.), Ramón y Mario Molinares, Pedro Conrado, Pedro Badillo, Aurelio Pizarro, Adalberto Charris (Q.E.P.D.), Tatiana Guardiola entre otros, con una precisión matemática, argumentaron lo contrario. Hoy se siguen viendo los flagelantes pero hay otro color bajo el cielo tomasino. Es decir, ya no nos cuesta agacharnos para recoger el equipaje.
En SANTO TOMAS, uno puede maravillarse o estremecerse a diario porque converge UN TODO con errores y aciertos. Las diversas equivalencias culturales que han inmigrado, han soportado además procesos de cambios que forjan identidades inyectadas de lo local, lo forastero que, entre otras cosas, han producido como es lógico, UNA PLURALIDAD SOCIO CULTURAL que comparte el mismo escenario cercano al Río Magdalena. De este modo, los habitantes de este pedazo de tierra, nos reinventamos la cultura y cada rama del arte en sus distintas expresiones como un desafío esencial. Basta con visitar las entrañas de una casa cualquiera para comprobar la inmensa hospitalidad consensuada que se le viene encima.
De una calle a otra se cambia de paisaje. Junto a una casa de estilo moderno adornada con árboles de mango en su frente, puede haber otra con un estilo semi-colonial o neo clásico convocando a la memoria. Es como si la historia de nuestro pueblo se edificara cada día.
SANTO TOMAS ha venido creciendo como un adagio, como un movimiento de generación en generación a lo largo de los años. El más rico y el más pobre, la más mundana y la más pura reflejan su protagonismo por unas calles que conducen a un mundo de realismo mágico sin final que está dentro de mí, como una honda reflexión de la existencia humana, nunca abstracta, sino personificada que emociona a todos los aquí nacimos, crecimos y vivimos con una inmensa capacidad de aguante.
Santo Tomás dentro de mí

Santo Tomás dentro de mí
Por Tito Mejía Sarmiento
Nací en SANTO TOMAS. Soy de los tantos nativos que aman a este terruño por distintas razones, casi siempre razones definitivas como las que tuvieron a lo mejor, Los Hermanos Becerra para fundarlo hace más de 300 años, pero ya pocos recuerdan también es cierto, la suma de anécdotas o los referentes pasados con sus respectivas transparencias de estilos.
SANTO TOMAS como casi todos los pueblos del Atlántico nace y se desarrolla gracias a la tenacidad de sus gentes, muy a pesar de quienes lo planifican, lo gobiernan, con muy raras excepciones, bajo los más grandes impulsos políticos descarados y egoístas, dicen amarlo con cierto desparpajo.
Yo crecí con la triste sensación de que lo único que sucedía en mi pueblo eran los flagelantes del viernes santo, hasta cuando una gama de escritores e historiadores oriundos de aquí, como Ricardo Guardiola (D.E.P.D.), Ramón y Mario Molinares, Pedro Conrado, Pedro Badillo, Aurelio Pizarro, Adalberto Charris (Q.E.P.D.), Tatiana Guardiola entre otros, con una precisión matemática, argumentaron lo contrario. Hoy se siguen viendo los flagelantes pero hay otro color bajo el cielo tomasino. Es decir, ya no nos cuesta agacharnos para recoger el equipaje.
En SANTO TOMAS, uno puede maravillarse o estremecerse a diario porque converge UN TODO con errores y aciertos. Las diversas equivalencias culturales que han inmigrado, han soportado además procesos de cambios que forjan identidades inyectadas de lo local, lo forastero que, entre otras cosas, han producido como es lógico, UNA PLURALIDAD SOCIO CULTURAL que comparte el mismo escenario cercano al Río Magdalena. De este modo, los habitantes de este pedazo de tierra, nos reinventamos la cultura y cada rama del arte en sus distintas expresiones como un desafío esencial. Basta con visitar las entrañas de una casa cualquiera para comprobar la inmensa hospitalidad consensuada que se le viene encima.
De una calle a otra se cambia de paisaje. Junto a una casa de estilo moderno adornada con árboles de mango en su frente, puede haber otra con un estilo semi-colonial o neo clásico convocando a la memoria. Es como si la historia de nuestro pueblo se edificara cada día.
SANTO TOMAS ha venido creciendo como un adagio, como un movimiento de generación en generación a lo largo de los años. El más rico y el más pobre, la más mundana y la más pura reflejan su protagonismo por unas calles que conducen a un mundo de realismo mágico sin final que está dentro de mí, como una honda reflexión de la existencia humana, nunca abstracta, sino personificada que emociona a todos los aquí nacimos, crecimos y vivimos con una inmensa capacidad de aguante.
domingo, 27 de noviembre de 2011
VIEJA CASA DE BAHAREQUE

VIEJA CASA DE BAHAREQUE
Aquí estoy Cleopatra,
en la vieja casa de bahareque.
Si la vieras, está casi cubierta
de pegajosas telarañas,
de un cúmulo de palabras
que reclaman tu presencia.
En esta vieja casa de bahareque
siguen esperándote además,
la hamaca, color de viejo saxofón
que cuelga en el umbroso tamarindo,
cuyas hojas secas caen silenciosas en el patio
cuando la luna sale detrás de la montaña
a aparearse con el amanecer.
En esta vieja casa de bahareque, Cleopatra,
parecieran también preguntar por ti,
las flores de las trinitarias,
el jagüey donde solíamos bañarnos desnudos
a las doce del día,
y una que otra golondrina
que a veces asoma su plumaje por acá,
para que tú la espantes como otrora
con un grito en medio del émbolo sonoro
de sus guturales monotonías.
Aquí estoy Cleopatra,
en esta vieja casa de bahareque,
tu casa, mi casa, nuestra casa,
la misma que hoy
le he abierto sus puertas y ventanas de par en par,
para ver si llegas de nuevo.
Te confieso, Cleopatra,
que cada vez que
los primeros aguaceros de octubre
se internan en su techo de paja,
recuerdo aquella gotera
en nuestra alcoba con su entrañable olor
a humedad, que en ósmosis mutua de ruido y frialdad,
algunas veces no nos dejaba dormir
y como es lógico, amarnos.
Aquí en la que era nuestra cama,
parecieran estar todavía las huellas
de nuestros cuerpos en plena fuga
de los otoños de las ocho en punto de la noche.
Cleopatra, en esta vieja casa de bahareque,
Tú, te atraviesas muchas noches
en la atmosfera de mis sueños:
Te veo completamente desnuda,
disfrazada de una belleza hirviente,
mientras yo bajo por tu cuerpo de escalón en escalón
hasta llegar a la enredadera de tus piernas.
Hoy, Cleopatra te digo que, esta vieja casa de bahareque,
sólo tiene de huéspedes
a tres personas: mi abuelo tomándose su mañanera taza de café
y quien de paso me muestra sonriente
su dócil piel de hombre ya rendido,
quien ya no puede ni sembrar en el huerto
una higuera como la de Juana de Ibarbourou,
mi madre cuyas palabras conducidas
por el mal de Alzheimer corren de un lugar a otro
sin poder hallarme con su ráfaga de luces
que se revuelven en sus ojos,
y yo, Cleopatra.
Somos tres, los tres caídos en el asombro
que se queda para siempre en la estancia,
mientras el ave de tu corazón, Cleopatra,
a lo mejor vuela por todas partes
con la evocación de la nada.
TITO MEJÍA SARMIENTO
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