miércoles, 23 de noviembre de 2011

POEMAS GANADORES DEL SEXTO CONCURSO NACIONAL DE POESÍA ESTUDIANTIL INSTENALCO 2011


Primer puesto entre 82 paraticipantes del Concurso Nacional de Poesía Estudiantil Instenalco 2011

Santiago González García, alumno de undécimo grado del Colegio Bilingüe Santa Marta (Magdalena)




Tu Sal en mi Café


Aun yo sigo siendo la sombra de un pecado
la vida me ha moldeado y me ha enseñado a vivir.
La casa de mis abuelos, las vecinas del barrio
Mi corazón ya se ha oxidado y se ha olvidado de sentir.

Aún sigo esperando tu llamada en las mañanas,
una carta inesperada con la lluvia de abril.
La mirada descarada, los reyes de mi baraja,
unas hormonas que nos matan, una flor en tu misil.

Una lluvia de canciones, un edificio sin balcones,
una esperanza tartamuda, una razón para vivir.
Un complot de sensaciones, tú sal en mi café.
Aún no sé si el amor es un juego o jugando me enamoré.




A Pares y Nones



Me cuesta vivir una vida de pares y nones,
de caricias y tirones o de cuervos y dementes.
Soy tan absoluto que ni tus uñas me rasgan,
y tan vulnerable que me dedico a construir mi suerte.
Tan amargo que los limones se me acobardan,
y a veces tan dulce que me empalago.
Sé dónde voy, mas no sé que habrá en ese lugar,
donde todo es preciso, donde los rodeos son pocos,
donde las horas no están de prisa,
donde todo lo que toco se vuelve oro.
Me gusta presentir que vienes,
con tus pasos sonoros que mueven el piso,
con tu cuerpo de esfinge y tus alas de hada,
con tus labios rojizos y tus pirámides exactas,
cada cosa que coges se te cae de las manos
y eso me encanta, porque abajo está mi telaraña,
atado entre tu pelo, colgándome de todo…
No te fíes demasiado, soy una bomba que estalla.
No quiero cambiarte, no soy cirujano.
Tengo mi lado bueno, tengo mi lado malvado,
nunca elijo el camino corto, me gusta el más largo,
me agrada ser un rufián que aprende de lo amargo.

Por eso entiende que en mi vida hay rollos
y los minutos me persiguen y me alcanzan,
y los días son pocos y rotos.
Por eso todo logra ser mundano, nada es del cielo.
No soy de los que da vueltas, yo voy al grano
y entro y salgo, como el sol en el lago.

Quimeras


Quiero recorrer como ciclista la pista de tu ombligo
que gira al ritmo de mi chacra superior.
Quiero caer como cascada desde tu meridiano de Greenwich
hasta tu línea del Ecuador
y así bajar chocando con cada piedra.
Quiero surfear entre tu lengua que me esquiva y me enreda
y envolverme en cada ola de tu pelo.
Quiero encontrarle el final al laberinto de tu oreja
explorando de adentro hacia afuera
hasta perder el camino.
Quiero caminar por tus colinas de nieve
que me guían hasta el borde del abismo.
Calarme hasta el calcio del hueso más lejano
y en el lugar menos pensado,
construir nuestra casa.
Quiero ir mar adentro buscando otra playa
y en tus orillas livianas hacer castillos de arena,
cavar hasta que salga agua en un lugar de tu mente
y así de repente,
quitarnos la piel.
Quiero nunca jamás envejecer,
porque si te veo otra vez ya no será conmigo
y de a poco que me engancho al destino,
que es un vil competente
para esta manada de quimeras.
Si me preguntan que donde has estado
diré que en algún lugar del olvido.
La inconsciencia sabe de distancia,
el corazón de martirios
y mi amor solo sabe estar contigo.


Olvidarte


Sacarle las espinas a mi corona,
desatar el nudo de un ombligo,
pintar transparente mis derrotas,
tomarme con la muerte una copa de vino.
Jugar al escondite con el diablo,
apostarle a un Joker mi destino,
atar con alambre nuestras manos,
fumarme de día diez mil cigarrillos.
Quitarle a la noche su traje de estrellas,
llenar cada cráter que hay en la luna,
cortarle la sangre a un corazón que late,
quitarle los ceros a una fortuna.
Sacar de la fuente una moneda,
mirar a la Venus de reojo,
hacer que el pulso vaya a destiempo,
devolverle la pierna a un cojo.
Quitarle un colmillo a un cancerbero,
planchar las curvas de las dunas,
ponerle al sol un parche de cinta negra,
decirle a un artista que no haga locuras.
Correr desnudo en un centro comercial,
revivir en un hospital,
manchar la sangre azul de los reyes,
robar el banco de los peces.
Quitarle a Dios su trono,
expropiarle a Neptuno su tridente,
cambiar una llanta sin poner los conos,
robar más que un presidente.
Lucir feliz después de un accidente,
gritar y no hacer ruido,
sacar de la cárcel a un inocente,
corregir a un pervertido.
Encontrarle el fin al infinito,
perderte en los cojines del sofá,
descifrar los códigos egipcios,
cambiarle a un convicto su manera de pensar.
Separar a los Estados Unidos,
hacerse pasar por talibán,
comer del fruto del árbol prohibido,
pelear con un soldado de la OTAN.
…Todo esto es más fácil que olvidarte a ti.


El Sujeto

Tu corona de cristal te endiosa
como la reina de las galaxias,
al compás de tus ojos de hilo
que me envuelven y me cosen.
La veracidad con la que tallas
tu nombre en mis ganas,
y tus ganas que me seducen
hasta perder la talla.
Nos vinimos a ver fuera de foco
envueltos en nuestras bajas pasiones,
pisé el acelerador, nos chocamos un poco,
por fin, Aquiles me quito los talones.
Me baje en la estación de los incompletos
y le negocié tu amor a cualquier cliente,
tu corona la cambié por un par de rupias
y tus ojos de hilo por las monedas de la fuente.
Dejé mi sombrero en la recepción,
y mi maleta en el hotel de aquel día,
le alquilé a ninguna mi corazón,
vino cualquiera y se robo mi alegría.
Una buena noche de noche buena,
iba en bicicleta por la senda de las serpientes,
te vi a lo lejos, me distraje y me choqué,
Aquiles me devolvió mis talones de burgués.
Entonces agarré todo mi esqueleto
y pedaleé hasta chocar con tu cara de arlequín,
eras ninguna y eras cualquiera,
le devolviste todo a este sujeto parlanchín.

SEGUNDO PUESTO: Danny Acosta Gómez,alumno de undécimo grado del Colegio Libertador Simón Bolívar

SALMO DE LA SOGA QUE YA EMPIEZA A APRETAR MI CUELLO

Abridme, señor,
tal puerta del infinito.
¡Ah! Ebrio estoy de silencio
y de pastel de noche.
Aquí te estaré esperando, señor,
aunque no llegues
rodeado de tus ángeles malvados
con sus cantos de telaraña azul,
a reventar el nudo simple de mi soga
que ya empieza a apretar mi cuello.

TESTAMENTO

Para ti mis nostalgias
para el pescador mi noche oscura
mi soledad no la dejo a nadie
que me hará falta
bajo el canto azulejo,
Tarantarantulona.

UN DIA CUALQUIERA

Un día cualquiera
tuvimos un sueno extraño,
un día cualquiera
sin querer despertarnos,
un día cualquiera
volvimos a conquistar el sueño;
una noche, un lamento,
una sonrisa fría.
Ya no soñamos.



INTEGRO

Mírame, tócame…
Hombre soy.


ENTRE LA LUNA Y EL SOL

Entre la luna y el sol
una distancia corta
un vuelo inexorable
entre tú y yo
lo mismo y lo contrario.


TERCER PUESTO: KEISY PAOLA DURÁN CELEDÓN, alumna de undécimo grado del C.E.C. Olguita Emiliani de Barranquilla.

Lluvia

Otra vez la lluvia.
Las gotas caen sobre la mañana.
Todo es gris, pero en el jardín algunas flores irradian sus brillantes colores.
Es invierno, pero mi corazón es de fuego.
La tristeza no habita dentro de mí.
Así la lluvia no pare de caer, aunque sus pesadas gotas parezcan lágrimas, mi alma salta de alegría.
Mi alma vuela como ese pájaro mojado que desafía la tormenta.
Es invierno pero mi corazón es fuego y sus llamas todo lo cubren.

EL viaje

Viajar es desplazarse, ir de un lugar a otro y ser el mismo siempre.
Es cambiar de estación y ser aún más libre.
Viajar es mirar el paisaje y grabarlo en la memoria como una fotografía.
Es volar, atravesar un río, tomar una larga y oscura carretera.
Yo viajo para llegar a mi destino.
Lo hago todos los días: al mirar al cielo, al leer un libro, al mirar a tus tranquilos ojos…
Yo viajo sin equipaje, a cualquier hora y hacia un lugar distinto.
Viajo en un tren que no se detiene.
Viajo con la esperanza
de que en el sitio más lejano siempre tú me estés esperando.


Tierra de nadie
A Colombia

Tierra de nadie.
Tierra alejada.
Donde la soledad reina.
Donde el niño calla.
Donde el ave vuela, sin rumba ni morada.
Donde el viento sopla a tus viejas casas.
Donde la paz es eterna y la muerte inesperada.
Donde un río de sangre corre y el amanecer es la esperanza.
Nunca nadie te ha mirado de forma tan callada.
Porque algún día dejarás de ser la tierra de nadie, la tierra alejada.
Canción de domingo
Despierto temprano y canto mi canción de domingo.
Es una tonada que habla de los días felices, de un mundo donde el amor es posible.
Gira el sol y todo se llena de luz: mi poema, mi casa, tu alma.
La música es un coro de pájaros, de niños que corren jugando,
de amores que dicen ser por siempre.
Celebro este día como el primero y el último,
el domingo es un musical,
es una película animada,
es el patio lleno de voces, la canción infinita del viento.

Carta de despedida

Casi anochece, el árbol de almendro parece un enorme fantasma desde aquí.
Estoy sentada en la ventana que da al patio.
Mi madre duerme, todo está en silencio.
Te escribo a media luz, debes estar lejos,
y estas palabras a lo mejor nunca lleguen a tus oídos.
Ha empezado a llover nuevamente,
el tic tac de las gotas acompaña mis latidos.
Escribir es mi destino, la poesía es mi vehículo.
Debo seguir el camino que se me traza,
debo nombrar a la belleza con las palabras correctas: mar, tempestad, amor y fuego.
Debo terminar ya, debo despedirme,
mis huellas son luminosas, ya sabrán donde encontrarme.

GANADORES DEL SEXTO CONCURSO NACIONAL DE POESÍA ESTUDIANTIL INSTENALCO 2011

6º CONCURSO NACIONAL DE POESÍA ESTUDIANTIL INSTENALCO 2011


GANADORES
Ganador entre 82 participantes
SANTIAGO GONZÁLEZ GARCÍA, alumno de undécimo grado del Colegio Bilingüe de Santa Marta (Magdalena).

UN MILLÓN DE PESOS ($1.000.000)

SEGUNDO PUESTO

DANNY JOEL ACOSTA GÓMEZ, alumno de undécimo grado del Colegio Libertador Simón Bolívar de Barranquilla.

SEISCIENTOS MIL PESOS ($600.000)

TERCER PUESTO

KEISY PAOLA DURÁN CELEDÓN, alumna de undécimo grado del C.E.C. Olguita Emiliani de Barranquilla.

CUATROCIENTOS MIL PESOS ($400.000)



PREMIACIÓN

Viernes 18 de noviembre de 2011---------------------------Hora: 4:00p.m.

Museo Bolivariano LA PERLA, frente a Bellas Artes: Calle 68 No. 53-56

TITO MEJÍA SARMIENTO

Coordinador del Concurso

jueves, 6 de octubre de 2011

NUEVO NOBEL DE LITERATUTA 2011


NOBEL DE LITERATURA 2011
Tomas Tranströmer (Suecia)


Tomas Tranströmer es una de las grandes placas tectónicas de la poesía mundial.
Un gran poeta del amor, un poeta erótico con velocidad y elegancia.
También es participe del amor espiritual, una poesía del momento como una oración secular.
No es raro que Tranströmer tenga influencias místicas. La esencia de la poesía sueca, la mejor poesía sueca, es la poesía mística.
Esa visión no ha trascendido a todo al mundo, por el dominio que tuvo la poesía descreída e irónica, la poesía concretista y coloquial y política de los años 60 y 70 en Suecia -como en todo el mundo.
Pero, al final, ha resurgido triunfante la mejor poesía sueca, una poesía compacta como un diamante.
Tomas Tranströmer se alza como incomparable.


Poemas de Tomas Tranströmer


APUNTES DE FUEGO

Durante los meses tristes, centelleó mi vida sólo cuando hice el amor contigo.
Como la luciérnaga se enciende y se apaga, se enciende y se apaga - a medias puede uno seguir su camino
en la noche oscura del olivar.
Durante los meses tristes, estaba el alma desesperada y sin vida
pero el cuerpo caminó directo hacia ti.
El cielo de la noche rugió.
Sigilosamente ordeñábamos cosmos y sobrevivimos.



C-MAYOR

Cuando bajó a la calle tras la cita de amor
Soplaba la nieve en el aire.
El invierno había llegado
Mientras hacían el amor.
La noche brilló blanca.
Él caminó rápido y alegre.
Toda la ciudad inclinada.
Transeúntes sonrientes-
Todos reían tras los cuellos alzados.
¡¡Era libre!!
Y todos los signos de interrogación cantaron la existencia de Dios
Eso creía él.
Una música estalló
Y cruzó en la nieve arremolinada
Con largos pasos.
Todo en camino del tono C
Un tembloroso compás dirigido a C.
Una hora sobre las heridas.
¡Era fácil!
Todos reían tras los cuellos alzados.

TORMENTA


De pronto el caminante halla aquí el viejo
roble gigante, como un alce convertido en piedra
con su ancha copa ante fortaleza verde negra
del mar de septiembre.

Tormenta del norte.

Es el tiempo cuando las serbas maduran.
Despierto oye en la oscuridad
Las constelaciones estampadas
En lo más alto del roble.


LOS RECUERDOS ME MIRAN

Una mañana de junio es muy temprano
para despertar, pero tarde para dormir de nuevo.
Debo ir a la hierba que está llena
de recuerdos, que me siguen con la mirada.
No se ven, se mezclan completamente
con el fondo, camaleones perfectos,
tan cerca que los escucho respirar
a pesar que el canto de los pájaros es estridente.

ARCOS ROMANOS

En la grandiosa iglesia romana
se aprietan los turistas
en la penumbra.
Cúpula abierta tras cúpula y sin panorámica.
Algunas llamas de cirios titilan.
Un ángel sin semblante me envolvió
y me susurró a través de todo el cuerpo:
“No te avergüences de ser persona, ¡sé orgulloso!
Dentro de ti se abre cúpula tras cúpula infinitamente.
Tú nunca estarás completo, y así es como debe ser.”
Yo estaba ciego de lágrimas
y fui empujado a la soleada piazzan
junto a Mr y Mrs Jones, Herr Tanaka
y Signora Sabatini
y dentro de todos ellos se abrió cúpula tras cúpula infinitamente.

MADRIGAL

Heredé un bosque sombrío donde rara vez voy. Más llegará un día en que los muertos y los vivos cambien de lugar. Entonces, el bosque se pondrá en movimiento. No estamos sin esperanzas. Los crímenes más difíciles continúan sin aclarar a pesar
de los esfuerzos de muchos policías. Del mismo modo, hay en nuestra vida un gran amor sin aclarar. Heredé un bosque sombrío pero hoy yo camino en otro bosque,
el luminoso. ¡Todas las criaturas que cantan, serpentean, mueven la cola
y se arrastran! Es primavera y el aire es muy fuerte.
Tengo un diploma de la universidad del olvido
y estoy tan vacío como la camisa que se seca en el cordel.

NOCTURNO

Por un pueblo conduzco de noche,
las casas aparecen en el resplandor de mis luces – ellos están despiertos, desean beber.
Casas, galpones, letreros, vehículos abandonados –es ahora,
se visten ellos mismos en vida. La gente duerme:

Algunos pueden dormir en paz, otros con semblantes tensos
como si estuviesen estrenando para la eternidad.
No osan soltarse completos a pesar que su sueños son pesados.
Descansan como barreras caídas cuando cruza el misterio.

Afuera del pueblo el camino se alarga entre los árboles del bosque
y los árboles, los árboles en silencio entre ellos
tienen el color teatral que tiene el brillo del fuego
¡Qué claras son sus hojas! Me persiguen hasta mi hogar.

Me acuesto a dormir, veo imágenes desconocidas
y signos suben solos detrás de las pupilas
en la oscuridad de la muralla. En la rendija entre en vela y el sueño,
una gran carta intenta colarse en vano.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

SEXTO CONCURSO NACIONAL DE POESÍA ESTUDIANTIL INSTENALCO 2011





SEXTO CONCURSO NACIONAL DE POESIA ESTUDIANTIL
INSTENALCO 2011
¡UN MILLON DE PESOS AL GANADOR O GANADORA!
SEISCIENTOS MIL PESOS AL SEGUNDO PUESTO – CUATROCIENTOS MIL PESOS AL TERCER PUESTO
BASES
Podrán participar todos los estudiantes colombianos de Décimo y Undécimo grados que no tengan vínculo familiar ni contractual con los organizadores del concurso. Los aspirantes al premio deberán enviar cinco (5) poemas numerados, escritos a computador por una sola cara, a doble espacio y en papel tamaño carta, que no hayan sido premiados ni obtenido menciones en otros concursos.
1 El tema será libre.
2 Cada concursante deberá presentar su trabajo en original y dos copias identificado con seudónimo, debidamente argollado o empastado.
3 En sobre aparte y cerrado (PLICA) debe indicarse la siguiente información: nombres y apellidos completos, seudónimo, municipio, dirección, teléfono, correo electrónico, fotocopia del documento de identidad, y fotocopia del carnet estudiantil.
4 El material se recepcionará hasta el 21 de octubre de 2011 y debe enviarse a la siguiente dirección: INSTITUTO TECNICO NACIONAL DE COMERCIO, CARRERA 62 No. 52- 85 – BARRANQUILLA – ATLANTICO – www.instenalco.edu.co – TELEFONOS : 3441309 - 3441606 - 3440054
5 El material enviado por correo deberá ajustarse a las fechas, según el matasello de correo postal.
6 El fallo del jurado será entregado en sobre cerrado el 28 de octubre de 2011, al señor MANUEL NARVAEZ IGLESIAS, rector del INSTENALCO, quien será el único autorizado para su divulgación, y será publicado a través de los medios masivos de comunicación y en la página Web de la Institución.
7 Se otorgará UN MILLON DE PESOS ($1.000.000) AL GANADOR (A), SEISCIENTOS MIL AL SEGUNDO PUESTO Y CUATROCIENTOS MIL PESOS AL TERCER PUESTO, sujetos a las retenciones de la Ley. Además de un recordatorio. Su entrega será personal e intransferible en ceremonia solemne programada para el efecto el viernes 4 de noviembre de 2011 a las 4 de la tarde en el paraninfo JORGE ARTEL de La Universidad Simón Bolívar de Barranquilla.

TITO MEJIA SARMIENTO
COORDINADOR

A VECES LLEGAN CARTAS, epistolario de Tito Mejía Sarmiento

jueves, 21 de julio de 2011

Todos nos morimos



Todos nos morimos


Por Ramón Molinares Sarmiento /
ramimolinari@yahoo.com

García Márquez detuvo a medio camino la lectura de la carta que Julio Olaciregui le trajo de París a su casa de Cartagena, puso los ojos en el mensajero y en los que lo acompañábamos, Numas Armando Gil y quien escribe estas líneas, y dijo con un dejo de compasión: “Todos nos morimos”. El tono lastimero de esta frase, como de bajo de Alejo Durán llorando a Alicia Adorada, como de tecla de acordeón destinada a la tristeza, me llevó a pensar que el famoso letrado acababa de leer en la carta los nombres de sus amigos más amados: Germán Vargas, Alfonso Fuenmayor, Álvaro Cepeda y Alejandro Obregón, ya fallecidos.En la misiva, escrita a mano en un café de París y leída a Julio antes de ser puesta en el sobre, la remitente declaraba que se había enterado de la calurosa amistad que compartió su padre con el destinatario mientras leía en francés la autobiografía “Vivir Para Contarla”.“Quisiera ver los ojos que conocieron a mi padre”, le decía a García Márquez la hija del pintor Orlando Rivera, el afamado Figuritas, que murió en un accidente cuando el Nobel y sus amigos eran jóvenes y ella no había alcanzado aún el uso de razón.Al término de la lectura de la carta, de cuyo texto no hizo comentarios, el laureado escritor nos preguntó con un tanto de melancolía: ¿Tienen ustedes conciencia de la muerte?La cuestión, indudablemente estimulada por lo recién leído, no demandaba esfuerzo alguno para ser resuelta, pero, impresionados como estábamos por la cercana presencia del admirable maestro, sentados alrededor de una mesa redonda de cinco puestos, no supimos qué responder.“Es que uno se aturde cuando habla por primera vez con García Márquez”, me comentó días después, para mi consuelo, Ariel Castillo, un intelectual fogueado en los más elevados círculos académicos, que mientras se especializaba en literatura en el Colegio de México acabó asistiendo con naturalidad a las tertulias que en aquel país organizan el poeta Alvaro Mutis y el autor de “El amor en los tiempos del cólera”.Ya sin esperar respuesta, para distensionarnos, para que superáramos la perplejidad en que nos dejó su inesperada pregunta, García Márquez reveló entusiasmado: “El sábado de carnaval estaré en Barranquilla, ya nos hicieron los capuchones, el mío y el de Mercedes, de tela fresca, de algodón, porque a pleno sol la seda se calienta mucho. Esto nos dijo en la tarde del último jueves de Enero de 2008”. En la noche de ese mismo día, el poeta Joaquín Mattos Omar se sintió como fulminado por un ataque de envidia cuando le conté que había estado en casa de García Márquez. No podía creerlo, como era previsible, de modo que, no sin vanidad, me apresuré a mostrarle el ejemplar de “Crónica de una muerte anunciada” que recibí como regalo, firmado por el autor “para el amigo Ramón”.“Yo no me puedo morir sin apretar la mano de García Márquez”, dijo un poco preocupado el poeta Mattos, y agregó con decisión: el sábado de carnaval me le pego desde temprano a Jaime Abello porque lo más seguro es que Gabito desfile en la Batalla de Flores con la comparsa “Disfrázate como quieras”. Pero, para infortunio del poeta, autor de estos versos de antología: “Tengo tantas penas en mi alma/ que no sé por cuál de ellas empezar a sufrir”, un imprevisto obligó a su ídolo, a nuestro ídolo, a regresar a México antes del inicio del esperado carnaval.La envidia manifiesta en los ojos de Mattos, que por esos días noté en otros poetas y escritores, incluso entre gentes del común, me llevó a calcular el peso de la gigantesca y admirable imagen de García Márquez en sus coterráneos, y me hizo comprender, con alivio, las majaderías que, llevado por una alegría desbordante, cometí durante la visita y a la salida de la casa del Nobel: Compré tres cocadas en El Portal de los Libros, pagué con un billete de veinte, y como noté que la vendedora buscaba pesos y monedas en los bolsillos de su falda le dije: “Quédese con el vuelto”. Más adelante compré tres botellas de agua, pagué con otro billete de veinte, recién sacado (como el anterior) de un cajero automático, y sin esperar que el vendedor ambulante rebuscara en sus bolsillos le dije: “Quédese con el vuelto”. Recuerdo que el aguador me miró primero con asombro, después observó con incredulidad que Julio y Numas aprobaban mi desprendimiento y finalmente sonrió como pensando: este tipo no está loco, debe ser que se ganó la lotería.Confieso sin vergüenza, porque ni a Julio ni a Numas les pereció vergonzoso haberle dicho al notable escritor: “Siempre que he terminado de releer Cien Años de Soledad me he dicho: cuando vea a García Márquez le voy a besar las manos, pero ahora me lo impide constatar que usted es de carne y hueso, como todo el mundo, y no el ángel que escribe en estado de gracia, inspirado por el Espíritu Santo, que he imaginado”. “No me lo digas porque me lo creo”, respondió el novelista con sonrisa de mamagallista y extendiendo como un papa la mano izquierda, sin anillo, que retiró enseguida.Entre los seres vivos, el único mortal, el único que sabe que va a morir, que tiene conciencia, conocimiento de la muerte, es el hombre; los peces, los reptiles y los pájaros no saben que van a morir, lo que de algún modo los hace inmortales. La certidumbre de la muerte, la toma de conciencia de ella, ignorada casi por completo en la juventud, se acentúa con el paso de los años, cuando, pasados los cincuenta, ya entrados en la edad del infarto, sentimos que se nos está haciendo de noche, nos recostamos a la pared para ponernos el pantalón y nos vemos obligados a calcular bien los pasos al descender los andenes.Mientras leía la carta, además de melancolía, me pareció percibir en el Nobel la impresión de que le resultaba injusta la muerte de sus amigos, que sólo cosas buenas habían hecho con la vida. En realidad, no solo la muerte de sus amigos parecía resultarle injusta sino la de todos los hombres, la de los descendientes Adán, un pobre ser humano que fue sacado a la fuerza del Paraíso y condenado a envejecer y morir, según la fe cristiana, por un pecado cuya ejecución no pudo durar más de cinco minutos y, además, cometido con unos órganos moldeados por la misma divinidad que con un soplo le infundió el espíritu. Hay una desproporción intolerable, que debería ser apelada, entre el pecado cometido y la crueldad y duración del castigo, una pena que todavía no acaba de pagar el primer muerto. Quizá debido a lo ocurrido en el Paraíso, al contrario de los caballos y los carneros, que copulan en la inocencia, los humanos no puedan evitar sentirse culpables mientras se acopla.No estoy por completo seguro de que haya sido de injusticia el sentimiento que afloró en la mirada de García Márquez al leer en la carta los nombres de sus amigos fallecidos, pero a mí sí me parece injusto que él tenga que morir como cualquier infeliz, como cualquier haragán, a pesar de haberle agregado al mundo formas y contenidos nuevos. La belleza de “Cien Años de Soledad”, cuya consistencia es como la de un roble o una montaña, no es inferior a la de las obras de arte nacidas de la naturaleza; no es inferior a la belleza de un cisne, a la de una manzana o a la de cualquier otra forma de la Creación. Es injusto que tenga que morir un hombre que, como un dios, le dio al verbo, a la palabra, el poder de hacer subir al cielo a Remedios La Bella, envuelta en unas sábanas blancas.García Márquez escribió para perdurar, para permanecer entre los vivos, para hacerle trampas al castigo, al inocuo pecado que nos hizo merecer la muerte. Un espíritu como el suyo debería ser premiado por una divinidad sensata con un cuerpo incorruptible. Pero, qué le vamos a hacer, “todos nos morimos”. Tan vertiginoso es el número de difuntos que encontramos si miramos hacia atrás, hacia la remota mañana en que sepultaron al primer hombre, como el casi infinito número de muertos que aguarda a la humanidad en lo porvenir. La vida es un laberinto cuya única salida es la muerte; es una fiesta de carnaval que siempre culmina con el entierro de Joselito.Nos hemos acostumbrado a ver la palidez de la muerte instalada en el rostro de los otros. Muertos vemos enterrar todos los días, pero el morir, la muerte de cada uno en particular debe ser una experiencia aterradora, una última sensación, la más temible de toda existencia, que nadie puede transmitir a otro. Somos muchos, se oye decir, parece que ya no cabemos en el mundo, pero nadie se quiere ir: la pena del que se va de este mundo, dejando en él riquezas, fama y amores, no es más grande ni más dolorosa que la del pobre hombre que, sin nada entre las manos, sólo cuenta con el aire que respira, con los amaneceres de lluvia y con los crepúsculos de la tarde. La simple contemplación de una flor amarilla, deducimos de un cuento de Cortázar, es suficiente para aferrarnos a la vida.Me estremezco al imaginar en la primera línea de todos los diarios del mundo la siguiente noticia: Murió García Márquez, el escritor que consiguió que los latinoamericanos se vieran de cuerpo entero en las páginas de un libro, en “Cien Años de Soledad”, del mismo modo que los judíos se ven en la “Biblia”, los árabes en el “Corán” y los griegos en “La Ilíada”.La muerte, esa invitada indeseable que todo lo corrompe, que todo lo vuelve nada, según Olaciregui, nos hará pensar de nuevo, como cada vez que se lleva a un grande, a uno del tamaño de García Márquez, en la inevitable derrota de toda empresa humana. Si su amada Mercedes, su compañera de toda la vida, lo sobrevive, encontrará como sin sentido, extrañas, inservibles, las pantuflas de su esposo debajo de la cama; observará, como expresión de lo absurdo de toda existencia, las camisas floreadas colgadas del ropero y el sillón de alto espaldar en que su hombre se sentaba a escribir todas las mañanas para hacerla feliz y para que sus amigos lo quisieran más. Entonces no habrá para él más mañanas ni más tardes de amorosa relación con las palabras, a las que les quitaba la baba del uso diario para que lucieran mejor en la página. Es probable que, más que sus lectores en todo el mundo, sean las palabras, que nos sobreviven, las que lamenten su partida, acostumbradas como han estado a sus caricias, a su delicado y amoroso trato.“Todos nos morimos”, pero las palabras que no se lleva el viento, las fijadas con brillo en los textos para que en ellas se miren los hombres, desafían el infatigable paso del tiempo; Gabito permanecerá en la belleza de las que ha escrito, flores luminosas, amarillas, propias de la tierra fértil de Macondo, que las generaciones por venir no dejarán marchitar.

viernes, 24 de junio de 2011

La voz del sujeto cultural(Artículo científico)



La voz del sujeto cultural
Artículo científico


ESTILITA CASSIANI OBESO
MABELEIDYS FLOREZ ROA
MARIA FONTALVO CERVANTES


GABRIEL FERRER RUIZ


UNIVERSIDAD DEL ATLANTICO
FACULTAD DE CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN
PROGRAMA DE LICENCIATURA EN HUMANIDADES Y LENGUA CASTELLANA
CUARTO SEMESTRE
BARRANQUILLA
2011
La voz del sujeto cultural
Resumen
En este trabajo se dará cuenta de la estética propia y dinámica de los poemas de Tito Mejía Sarmiento (Santo Tomás, Atlántico, 1953). Además, de su particular forma de filtrarse en la cultura, a través de los elementos urbanos que nos permitirán identificar aquellos rasgos de belleza presentes en la propuesta del poeta. Se pretende ilustrar los elementos estéticos predominantes de su poesía, como también, los grados de belleza implícitos en ella, que determinan la inclinación, percepción y obsesiones planteadas por el artista.
Palabras claves: estética, cultura, elementos urbanos, sujeto cultural, poesía.
El desarrollo del artículo científico implicó una metodología de trabajo que estuvo basada en una entrevista previa que permitió la interacción con el poeta Tito Mejía Sarmiento, adquiriendo así, un corpus poético que facilitó la comprensión e identificación de los elementos estéticos utilizados en su narrativa. Utilizando medios tecnológicos como lo fueron grabación de voz y de video lo que significó un acercamiento a la cotidianidad que vive el poeta en su contexto familiar y social de donde extrae esos símbolos que son representados a través de su lenguaje estético. De esta manera, fue necesario hacer una lectura detallada que nos ayudara a identificar cada una de las temáticas que aborda el autor en sus poemas. Teniendo en cuenta que Mejía ha tenido pequeños reconocimientos que le han permitido la publicación de algunos de sus poemas dándonos a conocer la existencia de sus creaciones inéditas.
Diario etnográfico
Tito César Mejía Sarmiento, nació el 17 de enero de 1953 en Santo Tomás de Villanueva, pueblo cerca de la capital del departamento del Atlántico. Lleva más de 30 años de residir en el barrio Universal ( 1ª. Etapa) en la ciudad de Barranquilla. Licenciado en filología e idiomas de la Universidad del Atlántico. Desempeño el cargo de locutor profesional y ha publicado libros de poemas entre ellos “ El ojo ciego del planeta, La suma de las noches, Crónica de los días, Visionarios y La biografía: Nelson para todos, para siempre.
Su pasión por la poesía, se dio durante su niñez en donde leyó versos de Rubén Darío, Jorge Luis Borges, el colombiano Silva y Pablo Neruda. Estuvo rodeado de muchos amigos poetas quienes le decían que escribiera, y “ en el ejercicio constante de escribir de 3 a 5 de la tarde, comenzó amar y hacerle el amor a la poesía, de lunes a viernes hasta el día de hoy.”1 Lo que más seduce al poeta Mejía Sarmiento es la continua evolución de la poesía, la cual se va dando a través de la estética.
Contextualización con otros poetas
1
Tito Mejía durante la entrevista expresa lo anterior mencionado en el texto.
Tito Mejía recibe influencia de ese grupo de escritores que empiezan a sobresalir en la segunda mitad del siglo XX en los años setenta, que se afianzan en una modernidad en la cual se comienza a percibir todos esos artefactos culturales ubicándose dentro de lo que se ha denominado como “la generación desencantada.” Los autores que conforman esta generación como lo son: Arthur Miller, Ernest Hemingway, John Dos Passo, William Faulkner entre otros. Tienen en común el interés y la atención que prestan a la problemática social y van a reflejar con dureza esos aspectos sociales, intentan irradiar la peripecia individual del ser humano en tiempos de angustia y dolor, de continua zozobra interior y exterior, y de fe; los escritores salen de su agonía interior y dan testimonio de lo que ocurre en la calle, con su protesta pretenden transformar la sociedad y tienen fe en que la literatura será el motor de ese cambio.
Además Mejía Sarmiento bebe de la poesía social de los años cincuenta que denuncian la marginación, la falta de libertad, exigiendo la justicia y la paz. Esta actitud conduce a los poetas a expresar sus mensajes con un lenguaje tan transparente que llega incluso a expresar el sentir de su colectividad, porque buscan compartir sus versos con los demás, con el pueblo, y que su obra no sea suya, sino de todos. También se incluye en una nueva camada de poetas colombianos que viene abriendo surcos en el parnaso de la poesía, con una propuesta estética y ética frente al cosmos, de un existencialismo testimonial de una lirica depurada. También el estilo de este poeta se ha visto influenciado por algunas mujeres entre quienes se destaca a la mexicana Issa Martínez, la nicaragüense Gioconda Belli, la peruana Blanca Varela, la colombiana Piedad Bonet, y en cuanto a los hombres el argentino Jorge Luis Borges, el salvadoreño Carlos Ernesto García y el colombiano Juan Manuel Roca, William Ospina, José Luis Herrera, Andrea Cote Botero, John Junieles, entre otros.
Adentrándonos en el caso que nos atañe, se ahonda en la intensión estética y en la estructura de la obra de Tito para demostrar que en su escritura apuesta a dar cuenta de la liberación interior que según los planteamientos de Octavio Paz era definido como la actividad poética que es fruto de una expresión de sentimientos y emociones que dan paso al arte de hablar en una forma superior, es la voz del pueblo y prueba hermosa de la superflua grandeza de toda obra humana.
La poesía como manifestación de las inquietudes del ser humano nace en un espacio y en un tiempo específico. Así para el poeta Tito Mejía su realidad, su entorno y el espacio en que se desenvuelve son motores y combustible de su invención poética o para hablarlo con sus palabras es “ la calle” y todo lo que está en ella es su musa. Por consiguiente, para hacer un análisis mucho más profundo de su obra debemos atender a un marco teórico y conceptual que nos permita ampliar nuestra visión acerca de la actividad que lleva a cabo el poeta como sujeto cultural. De esta manera, para este trabajo tomaremos al sujeto cultural como un marco conceptual que nos ayude a profundizar en eso que hemos mencionado. La pregunta que asalta es ¿Qué es el sujeto cultural? ¿Cómo emerge el sujeto cultural? ¿A quien define? Teniendo en cuenta estos interrogantes Edmond Cros define al sujeto cultural “ como una instancia que integra a todos los individuos de una colectividad ” , permitiéndonos interpretar que este es un miembro del conglomerado social con una manera distinta de percibir la realidad. En el cual interviene no sólo la experiencia individual del sujeto, sino también las de aquellas personas que conforman una determinada cultura, adquiriendo un papel de compilador de información proceso explicado por Cros como interdiscursividad en sujetos transindividuales, el cual explica de la siguiente manera:
Yo designo como discurso a la especificidad discursiva de un sujeto transindividual, lo cual me lleva a definir como interdiscursividad el conjunto de las practicas transindividuales; esta interdiscursividad, así definida, constituye su competencia, noción que para mi atañe pues al habla y no a la lengua. (Cros, 2003, p.15)

A partir de lo anterior queda demostrado que no solo lo plasmado por el poeta ( sujeto cultural) es parte de su propia vivencia, sino que también es tomado de otras personas colocada en escena “ tras la máscara de la subjetividad que se ve entonces operar en el discurso del sujeto cultural” 2. Ahora bien, es importante mencionar que el sujeto cultural no solo se considera como tal, sino que es el modelo cultural el que lo hace emerger como sujeto. Es de esta forma como para la colectividad el agente de identificación es la cultura y no el sujeto.
El fluir del sentido de identificación cultural con el poeta Tito se hace tangible al instante en que el lector percibe sentimientos comunes y visiones acerca del contexto que los rodea. No obstante, lo anterior resulta siendo el punto de conexión entre los sujetos identificados con el discurso realizado por el sujeto cultural y su cultura.
Más allá de las fronteras del lenguaje de Tito Mejía
Como se puede apreciar, la mayoría de los poemas aquí seleccionados hacen gala de la conciencia del lenguaje y el buen gusto por la palabra; tratándose de un tema tan delicado que aquí nos convida: lo urbano como un camino para llegar al erotismo utilizado en forma de evasión.
2
Cros, E. (2003). El sujeto cultural socio crítica y psicoanálisis.(2ed). Medellín: fondo editorial universidad EAFIT.
Poemas de exquisita belleza, con imágenes de un alto valor estético, con una composición en verso libre que supone una sonoridad y musicalidad al preferirse el ritmo sutil y complejo al compás monótono del verso tradicional; que combinan el erotismo con la problemática social y, por ende la humana, mostrándonos como lo dice la Revista Taller Luna y Sol que: “el arte va mas allá de toda estereotipificación”. No solo son alusiones a la sensualidad fusionando elementos de pasión, fantasía, deseos, celos, sexualidad, etc. Descritos de una
forma más o menos explícita, pero siempre en términos bellos y atractivos. Los sueños eróticos aquí representados también hacen una apología o reacción contra la condición de la existencia humana, la libertad y la responsabilidad individual, las emociones, así como el significado de la vida. Lo que podrá leerse será un trabajo poético con una amplia gama de temáticas urbanas, con un lenguaje diáfano y directo que se expresa a través de metáforas sencillas.
Éste es un género literario que viene a ser la descripción pura y simple de los placeres carnales pero revalorizados, en función de una idea de la vida social. Es así como la poesía erótica de Tito Mejía va más allá de una simple descripción de lo sensual y sexual de los cuerpos. El lenguaje empleado, además de ser sugerente, crea una alegoría mayor, una serie de sutiles figuras capaces de insinuarnos ideas testimoniales de la existencia humana, que elevan el tema a un plano superior.
La representación de la urbe de Mejía
En este punto tenemos como propósito analizar con una actitud crítica los poemas del escritor Tito Mejía Sarmiento, para revisar las formas en que se lleva a cabo los modos de vivenciar la urbe y las temáticas principales de sus experiencias en este espacio, que propicia la realidad estética, para luego introducir diversas reflexiones comprensivas entorno a la obra mencionada.
Es eminente encontrar en todo tipo de arte un contenido profundo que manifieste los distintos puntos de vista o ideologías de un autor o artista. Tito Mejía por medio de sus escritos persiste en dar a conocer su inconformidad frente a la sociedad, siendo él una persona resistente a los cambios o diferencias sociales, políticas y culturales. De esta manera, el poeta pretende irrumpir el silencio de un pueblo protestando a través de las mágicas palabras que le permiten expresar esos sentimientos dentro de sus textos.
Asimismo, el contenido profundo de estos poemas expresan las realidades que nos rodean donde se alude a una serie de sucesos que han cubierto de terror y sangre las páginas de la historia del país y, teniendo una vista aguda que nos conlleva al plano del silencio. En esencia, Mejía plasma los deseos y las necesidades de una sociedad que con sus ingentes esfuerzos ve como sus anhelos se diluyen. Por ende, se expresa la burla, el sarcasmo, la humillación de un público escondido en la cotidianidad. De ante mano, también se evidencia la continua rutina de terror y horror de las calles, la miseria, pobreza y hambre que mitigan las personas; igualmente el poeta expresa el gemido y el lamento.
Empero podemos decir que “Uno de los rasgos recurrentes en la literatura latinoamericana del siglo XX, consiste en la representación que se hace del espacio urbano con toda su complejidad, de acuerdo con varios pensadores se trata de una urbe conflictiva, escindida y cruzada a la vez; vertiginosa y dominada por la gran densidad poblacional.”3 . Hay que tener en cuenta que la cultura popular urbana trasciende lo puro, culto y tradicional; convirtiéndose así en un hibrido de donde se despliegan diferentes concepciones de cultura teniendo en cuenta que este término nos remite a la comprensión de aquellas actividades o elementos que conforman a una sociedad.
3
Morales, J. (2007). Cuaderno de literatura del Caribe e Hispanoamérica. Bogotá: gente nueva. p43
En la cultura urbana hay una agudización de la especialización del espacio que terminan siendo áreas de reconocimiento, que condicionan al individuo dentro de la sociedad. Lo cual crea una necesidad de desplazamiento.

…Interpreto el vasto silencio
de la dama que sentada a mi lado
en el bus fluye ajena a todas sus rosas
mientras arriba el sol
aumenta las pavesas de mil ojos.
(Crónica de los días)
En este pasaje se evidencia como surgen nuevas pautas de encuentro o sociabilización como lo es el bus, en donde se van a dar una interacción con una convención de símbolos, gestos y códigos de una cultura. A través ese desplazamiento el hombre puede establecer una diferencia de manera inconsciente en cuanto contrasta un entorno con otro.
Otro elemento que crea imágenes acerca de la cultura popular urbana es el perro callejero ya que en las calles de los barrios subalternos hay una presencia masiva de estos animales. Elemento que se vislumbra en el siguiente poema
Soy el poeta flaco de la esquina azul,
el que tiene los pies bien puestos sobre la tierra
—a pesar de que muchas veces hablo solo—
y además, gran amigo de los perros
que defienden su territorio alrededor de la bazofia.
(El poeta flaco de la esquina azul)
Es posible determinar que la esquina, es un ágora4, un punto de encuentro entre los miembros de una cultura urbana. Donde surgen nuevas formas de convención compartidas que se expresan a través de palabras y gestos; que únicamente tiene interpretación en ese contexto. Justamente este elemento urbano sugiere que el poeta este en contacto con un espacio sociocultural popular.
4
Plaza, asamblea, reunión, junta. Lugar de reunión donde los griegos intercambiaban pensamientos o ideas.
El parque es un espacio urbano donde se lleva a cabo ritos de amor, amistad. Es un refugio de la memoria. Donde hallamos aves, y árboles que pueden hacer alusión a una metáfora de la ciudad. Personificando a los turpiales con aquellas personas que viven en la jaula de la ciudad.
-Voy entonces al parque
sí, ese mismo lugar que rompe sombras
con sus chorros de luz enamorados
y donde presos turpiales
en jaulas gigantes
regalan sus tónicos cánticos conciertos
a los instantes ingenuos.
(Crónica de los días)
Por otra parte se agrega a esta producción el parque como escenario urbano que propicia un elipsis de tiempo bucólico, que ayuda a construir imágenes de una vida pastoril. Dando que el poeta presenta al parque como ese ambiente natural de los tiempos idos.
Otra característica que apunta a la visibilidad y presencia del imaginario de lo urbano en el poeta es la musa de las calles. Esta alegoría representa a la calle tomada como inspiración, es allí donde el canon estipulado es quebrantado, lo anterior se destaca con claridad en la presentación de lo que Le Goff plantea sobre el origen de la inspiración a través de las musas.
Los griegos de la edad arcaica hicieron de la memoria una diosa, Mnemosine. Es la madre de las nuevas musas, por ella generadas en nueve noches transcurridas en compañía de Zeus. Ella reclama a la mente de los hombres el recuerdo de los héroes y de sus grandes gestas y preside la poesía lirica. El poeta es, por lo tanto, un hombre poseído por la memoria, el aedo es un adivino del pasado, así como el adivino lo es del futuro. El es el testimonio inspirado de los <>, de la edad heroica y, aún más, de la edad de los orígenes. (Le Goff, 1991. p145)
Como se sabe, las musas responden a esas inspiraciones intangibles que pertenecen a una esfera superior, donde el poeta en su territorio narrativa deja de hacer uso de esta, para dirigirse de frente a una realidad inspiradora (la calle.)
Todas las mañanas
salto de la cama
y asumo la musa de los días
y la musa de las calles
con el paso despierto de mis piernas
(Crónica de los días)
Es de vital importancia resaltar que el poeta se convierte en un fisgón de lo público y urbano. Y en la noche es ese husmeador de lo privado convirtiéndose en erótico.
Soy hombre
de anocheceres caseros,
cazador de versos húmedos
que excitan mis sentidos hondamente
como el aroma contemplativo de tu boca, mujer hermosa,
hasta caer pesadamente de cara de a las estrellas.
Soy un hombre de crónicas,
soy un hombre de días,
soy un hombre de crónica de los días.
El poeta quiere recoger las voces de todo lo que sucede a su alrededor. Asistiendo al empleo del erotismo como recurso alegórico utilizado como una válvula de escape al final de sus poemas. Tito al salir a la calle y escuchar el acontecer diario de sus semejantes no es un receptor pasivo de lo que percibe por el contrario, es un activo constructor de narrativa poética, que le permite interpretar constantemente lo que la gente a su alrededor está diciendo y haciendo; lo que Rafael Echeverría atribuye:
“Que el lenguaje no es solo un instrumento que describe la realidad. Sostenemos que el lenguaje es acción.” De ahí que, podemos reconocer que el poeta ha desarrollado la facultad de escuchar los silencios, gestos, las posturas del cuerpo y los movimientos en la medida en que seamos capaces de atribuirles un sentido. Esto es lo que permite el desarrollo de lenguas que van más allá de las acciones e interacciones comunicativas.
Se han podido hallar una de las señas particulares de oralidad, lo cual es definido como “ redundante o copiosos” donde se describe que “ la redundancia, la repetición de lo apenas dicho, mantiene eficazmente tanto al hablante como al oyente en la misma sintonía.”5 Esta marca de oralidad la percibimos en el poema
Cuando6 el Metro pasa
dejando su metálica rabia.
Cuando la vida continúa
recitando de memoria la rutina,
pegada a la argamasa de las calles.
Cuando el mendigo
extrae de la basura,
en medio del aullido de los perros cimarrones,
un pedazo de pan duro
y lo remoja en el agua pobre
para mitigar la hambruna.
Cuando la breve lluvia
regala a los pescadores,
pequeños trozos de luna facetada.
Cuando la alcoba,
en la hora azul de la ventana
delata pesados suspiros y silencio,
tú te quitas el vestido rojo que tanto juego
hace con tu boca,
y tu piel se abre como la noche, de un solo tajo.
5
6
Ong, W. (1987).fondo de cultura económica. p46.

El subrayado especifica la marca de oralidad en el poeta.
(Momentos)

Otras lecturas de la lectura
Leer un poeta sugiere más que una práctica de lectura pasiva. Al respecto, Roger Chartier, es uno de los historiadores que ha contribuido enormemente a expandir nuestro horizonte de comprensión, articulando el texto a unas formas de difusión en la que intervienen artefactos culturales de orden simbólico y material. Así entonces, un texto cobra nuevos registros en la medida en que se apoya en unos soportes que le dan su carácter fisonómico. Es el libro el soporte por excelencia, consolidado desde la misma invención de la imprenta, tan imprescindible y perfecto como el fuego o la rueda, según Humberto Eco, y cuyas formas pueden variar significativamente pasando, por ejemplo, de tamaños de letras hasta por la distribución de los espacios en el que las palabras se insertan; el libro así mismo, al presentar la portada nos traslada hacía unos horizontes de lenguaje gráfico que pueden afirmar las intensiones de autor en su texto. Además de lo anterior, el soporte digital cobra más fuerza como dispositivo que acompaña al texto en su difusión, creando por demás, unas formas específicas, donde el lector experimenta unos repertorios de lectura, dando lugar a que las tareas de representación y asimilación se multipliquen.
Al ingresar al universo del poeta Tito Mejía, vemos que sus textos se encuentran en soportes, básicamente, de libros, con tirajes modestos- 3.000 ejemplares- creando una portada sugestiva en donde aparecen la máquina de escribir como herramienta a través de la cual se va a construir el texto, y las mujeres volando sobre ella, como dispositivos de creación. Al lado del libro, se instala el soporte digital, un artefacto cultural que evidencia unas intensiones de difusión más efectivas en los términos de público. Desde el espacio digital el poeta hace circular sus textos, lo lleva a un lector virtual, heterogéneo y difuso, con ello, su voz aglutinadora de las voces que ha recogido por las esquinas y sobre los buses se multiplica, y aquí las interpretaciones de lo que es y no es un poeta popular se tensiona.
En conclusión, existen palabras y poetas, existe la construcción del texto, con esas palabras que toma el poeta; existe además, el soporte en el que se instala el texto, y existen los lectores que van a seguir construyendo en un entrecruzamiento de representaciones, con sus respectivas apropiaciones y resistencias. El poema en sí no basta para explicar, tampoco la voz del poeta. Sólo el entramado de espacios, símbolos, estrategias de difusión y las pretendidas intensiones del autor por llevar su obra a públicos disimiles permitirá discernir mejor entre los bosques.
Una puerta de salida
La poética de Mejía, nos coloca al descubierto su experiencia estética en la medida en que introduce la problemática social de imágenes que se convierten en convenciones compartidas por los miembros de la cultura urbana, por ende, en sus poemas reconstruye, interpreta, exterioriza la conciencia y el mundo del ser humano que se expresa a través de sus experiencias abismales ante las cuales se enfrenta en los momentos de dolor, resistencia, pobreza y desarraigo interior. Seguidamente el lector se enfrenta cara a cara con la condición humana que gira en torno a la posmodernidad, desentrañando la realidad de la sociedad convirtiéndose en la voz que anhela, rompe ese hechizo en la que viven las personas, dándole un tono urbano. De esta manera, dejamos a su criterio. ¿Estamos frente a un poeta que quiere romper el jarrón del silencio?

BIBLIOGRAFÍA

Chartier, R. (2005). El mundo como representación. 6 ed. Barcelona: Gedisa. 246

Cros, E. (2003). El sujeto cultural sociocrítica y psicoanálisis.(2ed). Medellín: fondo editorial universidad EAFIT. p247

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Frases y pensamientos. 28 de mayo. En http://www.frasesypensamientos.com.ar/historia/generacion-perdida.html. Efemérides

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Morales, J. (2007). Cuaderno de literatura del Caribe e Hispanoamérica. Bogotá: gente nueva. p43

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Revista taller Sol y Luna. (2010). Eros en la Costa. Taller Sol y Luna. Número 31.